Un almacén alquilado en Palm Beach, Florida, por el financiero Jeffrey Epstein guardaba material sexual explícito y documentos sensibles que, según reportes, habrían sido retirados antes de una redada policial en 2005.
Dentro del depósito se encontraron manuales relacionados con esclavitud sexual, abundante pornografía, decenas de libretas con contactos, fotografías de mujeres desnudas -algunas señaladas como presuntas víctimas- y cintas VHS y DVD con contenido que involucraría a adolescentes. También figuraban listados de masajistas, cartas personales y expedientes médicos.
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Movimientos antes del allanamiento
Los informes sostienen que Epstein contrató investigadores privados para sacar computadoras y otros materiales comprometedores de su mansión previo al operativo. Correos electrónicos de empleados mencionan conversaciones sobre trasladar y eliminar equipos informáticos, lo que sugiere intentos coordinados para ocultar evidencia.
Ese espacio sería uno de al menos seis lockers que el financista mantuvo en distintas ciudades de Estados Unidos durante más de diez años, ampliando las sospechas sobre el volumen de información almacenada fuera de su residencia principal.
Interrogantes sobre la investigación
No está claro si el Federal Bureau of Investigation (FBI) logró incautar todo el contenido o si parte del material quedó sin revisar. La incertidumbre alimenta dudas sobre posibles pruebas adicionales ligadas a la presunta red de abuso y tráfico sexual atribuida a Epstein.
Las revelaciones reavivan cuestionamientos sobre la actuación de las autoridades en las primeras etapas del caso y sobre el alcance real de la evidencia recopilada.