Miles de vendedores ambulantes en Nueva York dejaron de enfrentar cargos penales por infracciones relacionadas con su trabajo tras la entrada en vigor de la Ley Local 122, una medida que beneficia a más de 23 mil trabajadores, entre ellos numerosos dominicanos.
La normativa cambia el enfoque legal hacia la venta en las calles: las faltas vinculadas a esta actividad ya no serán tratadas como delitos. En su lugar, quienes incumplan reglas administrativas solo recibirán sanciones civiles, sin procesos penales ni comparecencias obligatorias ante tribunales.
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Con este cambio legal, situaciones comunes como colocar mercancía en el suelo o no mostrar el permiso de venta dejan de ser consideradas infracciones criminales.
Protección frente a procesos penales y consecuencias migratorias
La nueva legislación forma parte de un conjunto de reformas impulsadas durante décadas por organizaciones comunitarias y defensores de los trabajadores informales.
Uno de los objetivos centrales es evitar que los vendedores enfrenten arrestos, antecedentes penales o posibles efectos migratorios derivados de citaciones judiciales por faltas menores relacionadas con su actividad comercial.
Hasta ahora, estas infracciones podían terminar en procesos judiciales, pese a tratarse de irregularidades administrativas vinculadas al uso del espacio público.
Miles de citaciones emitidas en años recientes
Datos oficiales muestran que en 2025 la policía emitió 3,662 citaciones penales contra vendedores ambulantes por violaciones a las regulaciones de comercio en la vía pública.
Algunas de estas sanciones se registraron en zonas con alta presencia de comercio informal, como la avenida Saint Nicholas y las calles Dyckman y 207, en el Alto Manhattan.
De acuerdo con la organización Street Vendor Project, alrededor de 20,500 vendedores se dedican a la venta de alimentos en la ciudad.
Históricamente, muchos de estos trabajadores han operado sin licencias debido a los límites legales para otorgar permisos, una situación que durante años mantuvo a miles de vendedores fuera del sistema formal.
Las reformas legislativas impulsadas en la ciudad buscan ahora aumentar la cantidad de licencias disponibles y reducir los conflictos legales derivados de esa escasez.
La realidad demográfica del sector también refleja el peso de la migración: más del 95 % de los vendedores ambulantes en Nueva York son inmigrantes, provenientes principalmente de México, Ecuador, países africanos y Bangladesh, además de otras comunidades latinoamericanas y asiáticas.
