Santo Domingo se inunda por la falta de planificación del drenaje pluvial, según afirmó el arquitecto y planificador urbano Marcos Barinas Uribe en una serie de publicaciones en su cuenta en X. El especialista sostuvo que las inundaciones no se deben únicamente a lluvias intensas, sino a décadas de pavimentación y construcción excesiva que han reducido la capacidad natural del suelo para absorber agua.
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Urbanista señala fallas históricas en planificación
Barinas Uribe indicó que el drenaje pluvial suele quedar relegado frente a obras más visibles. A su juicio, la discusión urbana debe priorizar soluciones sostenibles que, aunque no siempre se vean, son esenciales para la calidad de vida.
Recordó que la geomorfología de Santo Domingo, compuesta por terrazas que descienden hacia el mar, favorece la percolación del agua. Sin embargo, la impermeabilización masiva del suelo ha anulado esa capacidad natural.
Critica dependencia de "ingeniería dura"
El planificador afirmó que se ha intentado resolver el problema solo con infraestructura tradicional, como tuberías y alcantarillas. Señaló que el drenaje no es únicamente una cuestión de obras hidráulicas, sino también de planificación urbana que incluya espacios verdes y suelos capaces de absorber agua.
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También calificó como una irresponsabilidad técnica seguir posponiendo planes que existen desde 1969. Según explicó, se ha privilegiado la "cosmética urbana" por encima de infraestructuras vitales, lo que ya se refleja en pérdidas materiales y humanas durante inundaciones.
Plantea coordinación institucional y visión a largo plazo
Barinas Uribe sostuvo que intervenir una ciudad densa requiere coordinación entre el Gobierno Central, los ayuntamientos y el sector privado. Aseguró que no se trata solo de excavar, sino de transformar una infraestructura insuficiente sin paralizar la vida urbana.
Añadió que aunque el drenaje pueda parecer costoso, el gasto anual por inundaciones en daños a la propiedad, salud y productividad termina siendo mucho mayor.
Advierte impacto del ciclo político en soluciones
El urbanista afirmó que el ciclo político de cuatro años dificulta los proyectos de drenaje, que requieren entre 10 y 20 años para ejecutarse correctamente. A su juicio, cuando las obras se evalúan solo por su rentabilidad electoral, se posponen soluciones estructurales.
Señaló que los sistemas modernos no solo evacúan agua, sino que también la filtran antes de su descarga al mar e incorporan espacios públicos verdes que funcionan como áreas recreativas en tiempos secos.
Finalmente, advirtió que aprobar nuevas torres sin exigir soluciones de infiltración en los terrenos contribuye a agravar el problema. "Sin drenaje, no hay urbanismo real", concluyó.