El anuncio de Irán de mantener abierto el estrecho de Ormuz provocó una reacción inmediata en los mercados: el precio del barril de Brent se desplomó un 9 %, al reducirse el temor a interrupciones en el suministro global de crudo.
La medida estará vigente hasta el próximo miércoles, fecha en la que concluye el alto el fuego con Estados Unidos, en un contexto marcado por la reciente tregua en el Líbano.
Impacto directo en el mercado energético
El ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, confirmó que el tránsito de buques mercantes continuará sin restricciones por esta ruta estratégica, clave para el comercio mundial de petróleo.
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La decisión implica que las embarcaciones podrán circular siguiendo los corredores previamente establecidos por la autoridad marítima iraní, lo que envía una señal de estabilidad temporal a los mercados internacionales.
El estrecho de Ormuz es uno de los puntos más sensibles para el flujo energético global, por donde transita una parte significativa del petróleo que abastece a distintas economías.
Tregua reduce tensiones geopolíticas
La apertura coincide con el desarrollo de un alto el fuego que involucra a Estados Unidos y se conecta con la desescalada en el Líbano, lo que ha contribuido a disminuir la presión sobre los precios del crudo.
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Este escenario ha llevado a una caída inmediata en las cotizaciones, reflejando la menor percepción de riesgo entre inversionistas y actores del sector energético.
A pesar de la reacción positiva del mercado, el comportamiento del petróleo seguirá condicionado a la evolución del conflicto y a lo que ocurra tras el vencimiento de la tregua. EFE
