Aunque el ingreso familiar promedio de los latinos creció 5,5 % entre 2023 y 2024 y la pobreza bajó de 16,6 % a 15 %, la mayoría no percibe mejora. Un 63 % califica su situación económica como regular o mala, según un estudio reciente del Pew Research Center.
En Estados Unidos residen más de 2,398,000 dominicanos distribuidos en los 50 estados, de acuerdo con el INDEX, y forman parte de esta tendencia. El problema no radica solo en percepción: el costo de vida avanza a mayor velocidad que los salarios, reduciendo el margen real de los hogares.
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El peso del costo de vida supera los avances salariales
El incremento de precios ha elevado significativamente el gasto mensual necesario para cubrir lo básico. Mantener el mismo nivel de vida que en 2020 pasó de costar $5,100 a $6,400 en 2025, una diferencia de $1,300 mensuales, según datos del Departamento de Trabajo recopilados por el Centro para el Progreso Americano.
Este aumento no responde a mayores lujos, sino a cubrir necesidades esenciales como vivienda, alimentos, salud y transporte. En ese contexto, el 35 % de los latinos reportó dificultades para comprar comida en 2025, mientras que el 30 % tuvo problemas para pagar atención médica y el mismo porcentaje enfrentó obstáculos con el alquiler o la hipoteca. En total, el 48 % sufrió complicaciones con al menos uno de estos gastos clave.
La brecha también se amplía según ingresos: apenas el 21 % de los latinos de bajos recursos afirma tener finanzas saludables, frente al 91 % entre quienes perciben ingresos altos.
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Deuda creciente y temor al desempleo
A la presión del costo de vida se suma el aumento del endeudamiento. En 2025, el 66,7 % de los latinos identificó como prioridad saldar tarjetas de crédito, un salto frente al 50,8 % registrado en 2024, según Consolidated Credit.
El nivel de deuda refleja esa presión: el 29,4 % debe entre $6,000 y $10,000, mientras que el 19,1 % acumula entre $11,000 y $15,000 en tarjetas. Este escenario limita la capacidad de respuesta financiera de los hogares.
El temor principal no es la inflación, sino la pérdida de empleo. Un 42,6 % señala este riesgo como su mayor preocupación, en medio de despidos recientes en grandes compañías tecnológicas y corporativas.
