El cierre temporal de la oficina de la DEA en República Dominicana respondió a una investigación por posibles irregularidades en la emisión de visados, una medida que Estados Unidos considera clave para preservar la transparencia en sus operaciones.
La embajadora Leah Campos defendió la decisión y explicó que, aunque inusual, era necesaria ante indicios de posibles actos de corrupción detectados tras su llegada al país.
$ads={1}
Investigación sin límites ni excepciones
Durante una entrevista, la diplomática confirmó que las denuncias apuntan a un presunto fraude en la gestión de visados, un tema que ya había generado atención pública. Sin embargo, advirtió que este caso podría ser solo una parte de una red más amplia.
Campos instruyó a los equipos tanto en la embajada como en territorio estadounidense a profundizar las pesquisas sin restricciones. Su objetivo, dijo, es despejar cualquier duda sobre la integridad del proceso y evitar incluso la percepción de irregularidades.
Aunque evitó identificar a posibles implicados, aseguró que la investigación sigue en curso y avanza de manera activa, con cada caso bajo revisión individual.
$ads={2}
Reapertura con nuevo personal
Como parte de las medidas adoptadas, la oficina de la Administración para el Control de Drogas (DEA) fue reabierta con un equipo renovado, seleccionado bajo supervisión directa de la embajadora.
Campos afirmó que los nuevos agentes cumplen con los estándares requeridos para enfrentar delitos como el narcotráfico y el narcoterrorismo, al tiempo que refuerzan la confianza en las operaciones de la embajada.
Sobre los visados que pudieran estar comprometidos, evitó adelantar decisiones específicas, aunque dejó claro que cada expediente será evaluado conforme avance la investigación.
La funcionaria insistió en que su prioridad es garantizar procesos transparentes y actuar de inmediato ante cualquier señal de corrupción vinculada a la sede diplomática.
