Las precipitaciones que provocaron inundaciones en el Gran Santo Domingo superaron ampliamente los cálculos meteorológicos iniciales, alcanzando niveles que ningún sistema de drenaje urbano puede manejar en pocas horas. Así lo explicó el director del Centro de Operaciones de Emergencias (COE), Juan Manuel Méndez, al detallar las condiciones que dieron origen al fenómeno.
El funcionario señaló que las lluvias estuvieron asociadas a nubes de desarrollo vertical, un tipo de formación atmosférica que puede intensificarse rápidamente y cuya evolución resulta difícil de estimar con exactitud. Estas características limitan la capacidad de anticipar con precisión la magnitud de los aguaceros, incluso utilizando herramientas meteorológicas modernas.
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Durante una rueda de prensa encabezada por el presidente Luis Abinader, Méndez recordó que el Instituto Dominicano de Meteorología (INDOMET) es la entidad encargada de generar los boletines técnicos que orientan al COE sobre los niveles de lluvia previstos en el país.
Pronósticos iniciales quedaron por debajo de la lluvia real
Según explicó, los informes meteorológicos indicaban acumulados estimados entre 40 y 95 milímetros de lluvia. Sin embargo, una de las estaciones registró valores que oscilaron entre 300 y 400 milímetros, una cantidad que supera ampliamente la capacidad de absorción del suelo y de las redes de alcantarillado.
Esa diferencia entre lo proyectado y lo ocurrido fue determinante para que se produjeran inundaciones urbanas en varios sectores del Gran Santo Domingo.
Suelos saturados aumentaron el riesgo de inundaciones
El director del COE añadió que la situación se agravó porque el país ha registrado cerca de dos semanas de lluvias constantes. Esa condición mantiene los suelos saturados, lo que impide que el agua se filtre con normalidad.
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Cuando ocurre este escenario, explicó Méndez, el agua se desplaza directamente sobre la superficie, generando corrientes rápidas que incrementan el riesgo de inundaciones repentinas en zonas urbanas.
El funcionario recordó que desde la Semana Santa el Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo se encontraban bajo alerta verde, lo que indicaba la posibilidad de un evento adverso derivado de las condiciones atmosféricas.
Cambio climático y monitoreo meteorológico
Méndez también advirtió que fenómenos de este tipo pueden intensificarse debido a factores globales como el cambio climático y el calentamiento del planeta, que están alterando los patrones tradicionales de lluvia.
A pesar de esas dificultades, destacó que el país ha reforzado su capacidad de vigilancia meteorológica con la instalación de radares Doppler, equipos que permiten monitorear con mayor detalle el comportamiento de las tormentas sobre el territorio nacional.
Finalmente, reiteró que las autoridades habían advertido con antelación sobre la posibilidad de lluvias y los riesgos asociados a la saturación de los suelos, lo que permitió mantener en alerta a los organismos de emergencia.