La oposición a nuevos proyectos mineros en República Dominicana se mantiene firme en zonas como San Juan de la Maguana, donde el historial ambiental pesa más que las promesas de desarrollo. La falta de confianza, según expertos, se sostiene en impactos no resueltos de explotaciones pasadas.
El ambientalista Nelson Bautista advierte que el rechazo social no surge de percepciones infundadas, sino de experiencias concretas que dejaron secuelas ecológicas. A su juicio, la actividad extractiva arrastra una carga histórica que condiciona cualquier intento de reactivación en el país.
$ads={1}
Pasivos ambientales marcan la desconfianza
Bautista señaló que antiguas operaciones mineras, tanto públicas como privadas, generaron contaminación significativa. Citó como referencia los efectos dejados por Rosario Dominicana y otras explotaciones que utilizaron sustancias altamente tóxicas.
También mencionó el caso de Falcondo, cuyos impactos -según explicó- todavía inciden en la calidad del agua en zonas como la presa de Hatillo. Para el especialista, estos antecedentes explican por qué la minería enfrenta un rechazo persistente en comunidades cercanas a posibles proyectos.
El experto sostuvo que la reputación del sector no se reconstruye fácilmente, especialmente cuando existen pasivos ambientales que no han sido completamente mitigados.
$ads={2}
San Juan: conflicto social y riesgo ambiental
En el caso específico de San Juan, Bautista respalda la oposición comunitaria, sobre todo por tratarse de un territorio con alta sensibilidad hídrica. Considera que permitir explotación minera en áreas cercanas a fuentes de agua representa un riesgo elevado.
Aun así, planteó la necesidad de realizar un estudio ambiental estratégico independiente que permita evaluar con criterios técnicos la viabilidad de cualquier proyecto. La propuesta ha sido impulsada por la Academia de Ciencias.
El ambientalista subrayó que, más allá de autorizaciones legales, ningún proyecto prospera sin aceptación comunitaria. En ese sentido, afirmó que actualmente no existe "licencia social" en San Juan para desarrollar minería.
Además, alertó sobre la volatilidad económica del sector, recordando que la rentabilidad depende de factores externos como el precio del oro. Esto, dijo, podría derivar en abandonos prematuros dejando daños irreversibles en el entorno.
Bautista destacó que la provincia tiene potencial en agricultura, turismo ecológico y otras actividades sostenibles, alternativas que podrían verse comprometidas por la minería.
Finalmente, advirtió que el país aún enfrenta debilidades institucionales para supervisar adecuadamente este tipo de operaciones, lo que representa un desafío adicional si se pretende expandir la actividad extractiva.
