La intención del presidente José María Balcázar de frenar la compra de aviones de combate F-16 desencadenó una crisis política inmediata que terminó con la salida del canciller y el ministro de Defensa.
Ambos funcionarios abandonaron sus cargos el 22 de abril tras chocar con el mandatario sobre el momento y las condiciones del contrato, que contempla la adquisición de 24 aeronaves por unos 3,500 millones de dólares.
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Choque interno por millonaria compra militar
El ahora exjefe de la diplomacia, Hugo de Zela, había asegurado que los acuerdos ya estaban firmados e incluso se esperaba un primer desembolso ese mismo día. Desde Defensa, el entonces ministro Carlos Díaz defendía la operación como una necesidad estratégica, desvinculada de intereses políticos.
Sin embargo, Balcázar insistió en posponer el pago. En un mensaje a la Nación, planteó que la compra se traslade al próximo gobierno que surja de las elecciones en curso, lo que tensó aún más la situación dentro del Ejecutivo.
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Advertencia de EE. UU. eleva la tensión
La controversia escaló tras la reacción del embajador estadounidense en Lima, Bernardo Navarro, quien advirtió públicamente que su país defenderá sus intereses si considera que hubo una negociación de mala fe.
El episodio ocurre en plena recta hacia una segunda vuelta electoral prevista para junio, en medio de cuestionamientos al proceso tras una primera ronda marcada por irregularidades. La incertidumbre política complica aún más un escenario donde decisiones de alto impacto, como la compra de armamento, han dividido al gobierno.
