La muerte a tiros de ocho menores en Shreveport, Luisiana, disparó a 307 la cifra de niños fallecidos por violencia armada en lo que va de 2026 en Estados Unidos, mientras otros 824 han resultado heridos, varios en estado crítico.
El ataque ocurrió el domingo tras una disputa doméstica que terminó en tragedia. El responsable abrió fuego contra los menores y luego huyó en un vehículo robado, pero agentes policiales lo persiguieron y lo abatieron poco después.
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Escena del crimen y reacción oficial
Las autoridades describieron el lugar como una escena amplia que abarcó varias viviendas: dos en la cuadra 300 de la calle 79 Oeste y otra cercana en Harrison. La magnitud del hecho sacudió a una ciudad de unos 180,000 habitantes.
El portavoz policial Chris Bordelon calificó el episodio como algo sin precedentes para la mayoría de los residentes. En la misma línea se pronunciaron figuras estatales, incluida la fiscal general Liz Murrill y líderes legislativos.
El alcalde Tom Arceneaux resumió el impacto en la comunidad: el dolor por la pérdida de niños inocentes, un hecho que, según dijo, no tiene explicación posible.
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Cifras que reflejan una crisis persistente
Datos del Archivo de Violencia Armada (GVA) indican que en 2025 murieron 1,265 menores por disparos y 3,216 resultaron heridos. Estas estadísticas evidencian la continuidad del problema más allá de un solo incidente.
Estados Unidos mantiene la mayor cantidad de armas en manos civiles del mundo. Un informe de Small Arms Survey estima unas 120.5 armas por cada 100 personas, lo que equivale a más de 393 millones, cerca del 46 % del total global.
Este contexto, respaldado por la Segunda Enmienda de la Constitución, se asocia a una frecuencia elevada de tiroteos masivos y episodios de violencia con armas de fuego.
