La tensión entre el Gobierno y la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) escaló este miércoles después de que el gremio acusara a sectores empresariales y organismos internacionales de impulsar cambios educativos orientados a debilitar la enseñanza pública en República Dominicana.
La respuesta surge tras las declaraciones de la primera dama Raquel Arbaje, quien afirmó que la transformación educativa avanzaría más rápido "cuando se deje de politizar ese gremio". La ADP rechazó la acusación y defendió su papel como representante del magisterio nacional.
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El profesor Menegildo De La Rosa, Secretario de Comunicaciones y Relaciones Públicas de la ADP, sostuvo que el problema del sistema educativo no radica en la existencia de un sindicato fuerte, sino en políticas diseñadas sin consultar a maestros, familias ni comunidades escolares.
La ADP acusa imposición y presión privada
De La Rosa afirmó que el modelo educativo actual responde cada vez más a intereses empresariales y agendas externas que buscan convertir la educación en un negocio.
Según explicó, cuestionar decisiones oficiales y exigir transparencia en el manejo del 4 % destinado a educación forma parte de la responsabilidad histórica del gremio, no de una estrategia partidista.
"Lo que realmente molesta es que la ADP no se ha arrodillado frente a sectores que buscan debilitar la educación pública para favorecer intereses privados", declaró el dirigente magisterial.
También rechazó que el sindicato actúe bajo control político y argumentó que, si el partidarismo definiera la dirección de la ADP, el presidente del gremio pertenecería al PRM, por haber sido la organización más votada en las elecciones de 2024.
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El Decreto 309-26 vuelve al centro del conflicto
La organización insistió en que el Decreto 309-26 mantiene la intención del Gobierno de avanzar en una transformación educativa sin una consulta nacional amplia.
De La Rosa recordó que distintos sectores sociales presionaron para modificar el decreto 580-24, vinculado a la posible fusión entre el MINERD y el Mescyt, tema que continúa generando resistencia dentro del sector educativo.
Aunque la ADP aseguró que no se opone a transformar el sistema, aclaró que rechaza cualquier iniciativa que implique fusionar instituciones educativas sin consenso técnico y social.
El gremio adelantó que trabaja junto a otros actores del sistema para presentar propuestas alternativas en los próximos espacios de discusión pública.
