La salida de Antonio Taveras Guzmán del Partido Revolucionario Moderno (PRM) abre una nueva fractura política dentro del oficialismo y deja sobre la mesa un mensaje incómodo para el Gobierno: el país, según el senador, perdió el rumbo estratégico prometido en 2020.
Durante una intervención en el Senado, el legislador anunció su renuncia al partido oficialista y declaró que asumirá una posición independiente, aunque adelantó que continuará respaldando iniciativas que considere beneficiosas para la institucionalidad y la ciudadanía.
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La decisión estuvo acompañada de fuertes cuestionamientos al desempeño del Estado en áreas clave como energía, educación, salud, seguridad social y corrupción.
El senador reconoce avances, pero advierte retrocesos
Antonio Taveras Guzmán valoró algunos cambios impulsados en los últimos años, especialmente en materia judicial y en el fortalecimiento del Ministerio Público.
Sin embargo, aseguró que las transformaciones estructurales prometidas no llegaron y que el país continúa atrapado en un modelo económico incapaz de generar suficientes oportunidades para la población.
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También criticó que la lucha contra la corrupción, a su juicio, quedó "a medio camino", creando percepciones de privilegios e indulgencias frente a determinados casos.
"La pérdida del rumbo estratégico"
El senador apuntó además contra las políticas de corto plazo y las prácticas clientelares, señalando que siguen alimentando ciclos de pobreza y dependencia política.
"Pero quizás lo más grave es eso: la pérdida del rumbo estratégico", expresó durante su discurso ante el pleno senatorial.
Taveras explicó que su salida del PRM responde a una decisión de conciencia y aseguró que mantendrá su agenda legislativa enfocada en institucionalidad, transparencia y calidad de vida.
El movimiento del legislador ocurre en medio de crecientes debates internos sobre el futuro político y organizativo del partido oficialista.