El Gobierno dominicano reconoció que gran parte de los fondos destinados este año a subsidiar los combustibles ya fue consumida por el impacto de la crisis internacional y el aumento sostenido de los precios del petróleo.
La advertencia fue hecha por el ministro Administrativo de la Presidencia, Andrés Bautista, quien confirmó que el equipo económico ha tenido que reorganizar partidas presupuestarias para evitar que el alza internacional golpee de forma directa el bolsillo de los ciudadanos.
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El funcionario explicó que el conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel ha disparado las presiones sobre los mercados energéticos, obligando al Estado a redoblar esfuerzos para mantener subsidios a combustibles, electricidad y programas sociales.
El Gobierno mueve partidas para sostener ayudas
Bautista reveló que la Dirección General de Presupuesto realiza reajustes financieros internos para encontrar recursos que permitan continuar financiando las ayudas estatales.
Según indicó, el aumento de los combustibles afecta toda la cadena económica nacional, desde el transporte hasta la producción agrícola y el costo general de vida.
El ministro también adelantó que las autoridades estudian sustituir parte de los subsidios generalizados por mecanismos focalizados dirigidos exclusivamente a los sectores más vulnerables.
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La medida buscaría reducir la presión sobre las finanzas públicas sin desmontar completamente las ayudas que actualmente sostienen el consumo y la estabilidad social.
Combustibles, electricidad y alimentos bajo presión
Además de los subsidios energéticos, Bautista explicó que el Gobierno mantiene programas de asistencia mediante bonos, tarjetas sociales y ayudas a productores agrícolas afectados por el encarecimiento internacional de fertilizantes.
El funcionario evitó ofrecer cifras concretas sobre el costo mensual adicional que enfrenta el Estado, alegando que los precios internacionales del petróleo cambian constantemente.
Aseguró que el presidente Luis Abinader y el equipo económico trabajan de manera permanente para contener el impacto de la crisis internacional y preservar el equilibrio económico del país.
Bautista también negó que las metas oficiales de recaudación impliquen nuevos impuestos y sostuvo que la estrategia se centra en reorganizar el gasto público y priorizar únicamente las partidas consideradas esenciales.
