La protesta contra el proyecto minero de GoldQuest en San Juan terminó con la intervención de la Policía, que utilizó gases lacrimógenos y camiones cisterna para dispersar a los manifestantes.
La acción se produjo mientras cientos de personas participaban en la movilización, lo que generó reacciones inmediatas de dirigentes políticos y comunitarios presentes en el lugar.
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Críticas por uso de la fuerza en protesta pacífica
El senador Félix Bautista cuestionó la actuación de los agentes, calificándola como un error. Según afirmó, la actividad transcurría sin incidentes cuando se ejecutó la dispersión.
El legislador sostuvo que no había desorden ni confrontaciones que justificaran el uso de estos métodos, y destacó que la manifestación había logrado una amplia participación ciudadana.
Autoridades locales y productores rechazan minería
Durante la jornada, el alcalde Lenin de la Rosa reiteró su respaldo a los manifestantes y defendió el carácter agrícola de la provincia, señalando que la población no quiere convertirse en un enclave minero.
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Por su parte, el productor Robín Alcántara volvió a expresar su oposición al proyecto, denunciando presiones hacia agricultores mediante la reducción en la compra de sus cosechas.
La consigna contra la empresa canadiense se mantuvo constante entre los participantes, reflejando el creciente rechazo social a la explotación minera en la zona.
