Reducir la vulnerabilidad de las edificaciones y preparar a la población deben ser prioridades en República Dominicana ante la amenaza de terremotos, advirtió la ingeniera sísmica Claudia Germoso.
La especialista explicó que el riesgo no depende únicamente de la magnitud de un fenómeno sísmico, sino también de las condiciones de las estructuras y de la exposición de las personas. República Dominicana se encuentra entre la placa Norteamericana y la placa del Caribe, además de contar con fallas activas capaces de generar terremotos.
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Germoso sostuvo durante una entrevista en el programa El Día que las autoridades no deben esperar a que ocurra un gran evento para fortalecer la prevención y la supervisión de las construcciones.
Una de sus principales preocupaciones es la brecha entre el diseño de una estructura bajo criterios sismorresistentes y lo que finalmente se ejecuta durante la construcción.
Supervisión de obras y evaluación de estructuras
Una edificación puede tener un diseño adecuado y perder capacidad de resistencia si durante la obra se emplean materiales inapropiados, se modifican elementos estructurales o falta supervisión profesional.
El riesgo aumenta en construcciones informales, donde pueden utilizarse métodos basados en la experiencia y participar personas sin la capacitación técnica necesaria.
Por ello, Germoso recomendó a propietarios y empresarios realizar evaluaciones estructurales, tanto en proyectos por construir como en edificaciones existentes, y consultar profesionales especializados cuando sea necesario determinar posibles reforzamientos.
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La ingeniera destacó además los estudios de microzonificación sísmica disponibles para el Distrito Nacional. Estas herramientas permiten conocer las características del suelo y estimar cómo puede amplificarse una onda sísmica en diferentes sectores.
Aclaró que las condiciones del suelo no determinan por sí solas que un lugar sea inadecuado para construir. El factor determinante es conocer esas características y adaptar el diseño estructural.
Prevención y preparación ante un terremoto
Germoso insistió en que los terremotos no pueden evitarse, por lo que la reducción del riesgo debe concentrarse en disminuir la vulnerabilidad.
"La amenaza siempre va a estar ahí porque el planeta es dinámico", explicó.
También advirtió sobre la falta de memoria sísmica entre la población. Cuando pasan décadas sin un terremoto de gran magnitud, las nuevas generaciones pueden perder de vista el riesgo y repetir prácticas constructivas inseguras.
La especialista planteó aprovechar la experiencia de otros países afectados por terremotos para fortalecer los protocolos nacionales, sin esperar a que República Dominicana atraviese una tragedia de gran escala.
Durante un movimiento sísmico, recomendó no salir corriendo de una edificación, especialmente desde pisos altos. El riesgo puede aumentar por objetos que caen y por las aglomeraciones.
La indicación es buscar un lugar seguro dentro de la estructura, agacharse y protegerse, particularmente cerca de elementos estructurales resistentes.
Germoso también explicó que la duración percibida de un terremoto puede diferir del tiempo registrado por instrumentos científicos debido al tipo de suelo, la distancia al epicentro y las características del movimiento.
"Lo primero es preparar a la población", sostuvo, al reclamar mayor educación sobre la amenaza sísmica y una supervisión estatal más rigurosa de las construcciones existentes y nuevas.
Para la especialista, convertir la prevención sísmica en una prioridad permitirá reducir las consecuencias de un terremoto antes de que ocurra, cuando todavía es posible corregir las vulnerabilidades.
