Jonathan Gómez: Entre la ONU y María

La personalidad del presidente Danilo Medina quedó plasmada nuevamente cuando decidió salir desde la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en la ciudad de New York y retornar nuevamente a la República Dominicana, para estar al frente del ejecutivo y recibir como un ciudadano más al huracán de categoría cinco que había azotado al vecino pueblo de Puerto Rico causando estragos y que se dirigía a nuestro país con la misma intención.


El presidente demuestra una vez más cuáles son sus prioridades y que la principal de ellas son los problemas que afectan seriamente a todo el pueblo. Es evidente que la preocupación de todo un país también es preocupación de su presidente y todo esto no era solo un slogan de campaña. El Jefe del Estado lleva años ratificando con hechos que es un trabajador incansable, y que le duele las desigualdades de todos los dominicanos y dominicanas, pero el aspecto más significativo es que existe la convicción política de solucionar los grandes problemas. 

El mandatario dejó atrás un encuentro internacional con un discurso muy importante dentro del marco de las Asamblea General de las Naciones Unidas, donde nuestro país aspira a ser miembro no permanente del Consejo de Seguridad. Recordemos que el Consejo de Seguridad, conforme a la Carta de las Naciones Unidas, tiene la responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacional. El mismo, está integrado por quince miembros, cada uno con un voto y además es el único órgano de la ONU, cuyas decisiones, emanadas a través de una resolución, son de obligado cumplimiento por los Estados miembros conforme a dicha carta. El Consejo de Seguridad también tiene como objetivo recomendar a la Asamblea General, el nombramiento del Secretario General y la admisión de nuevos miembros a la ONU. Además, elegir junto a la Asamblea General, a los magistrados de la Corte Internacional de Justicia.

Todas estas funciones definen la influencia y relevancia que supone pertenecer a este órgano, dada la repercusión que tiene tanto a nivel internacional como regional. El liderazgo que ha asumido nuestro país, con nuestro presidente a la cabeza, evidencia la capacidad de maniobra que tiene Medina, no solo en el ámbito nacional, sino fuera de nuestras fronteras. No es cuestión de azar que surjan iniciativas por parte del ejecutivo dominicano de vehicular la paz en Venezuela a través de un puente político y diplomático como es la República Dominicana y con el presidente como propulsor y garante de ese concilio.

Nuestro país se encuentra en el mejor momento para asumir un liderazgo regional por la estabilidad económica y política que reina en la isla y estos síntomas son reconocidos por distintas organizaciones internacionales y no es una sorpresa que la popularidad del presidente, más que desgastarse tras cinco años de gestión, aumente para los próximos años.

La preocupación del presidente Danilo Medina ante las distintas situaciones “naturales” adversas que vive cada rincón del pueblo dominicano no es una estrategia política, como opinan algunos, es un sentimiento humano y una forma de ser más allá de la política. Es una decisión muy significativa el haberse ausentado como Jefe de Estado y de Gobierno en un escenario vital para la candidatura de nuestro país a un puesto de máximo nivel en el ámbito internacional, aun más contando con el respaldo de países como España y organizaciones como el Grupo de Países de América Latina y el Caribe (GRULAC). 

Por tanto, la capacidad de trabajo del presidente a nivel nacional es innegable y ahora parece ser que el liderazgo, fruto de esa constancia en el trabajo, traspasa fronteras y puedo pronosticar que, no habrá reto imposible para el mandatario de cara a los próximos años si continúa con la espontaneidad, cercanía y humanidad que le caracterizan como presidente constitucional de la República Dominicana. 

POR: JONATHAN GÓMEZ
El autor es asesor y analista político, reside en Madrid.

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