Más de 100 mil de los 134 mil empleos formales reportados en la rendición de cuentas provienen del Estado. Ese dato encendió las alarmas del senador del Distrito Nacional, Omar Fernández, quien advirtió que depender del aparato público para dinamizar el mercado laboral no es sostenible.
Tras el discurso del presidente Luis Abinader, el legislador afirmó que si más del 75 % de los nuevos puestos fueron creados por el sector público, el país se aleja del objetivo de que sea la empresa privada la que impulse riqueza y empleos estables.
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Modelo laboral bajo presión
Fernández sostuvo que cuando el Estado asume el rol principal en la generación de plazas, crece el gasto corriente y se tensionan las finanzas públicas. A su juicio, ese esquema obliga a buscar más deuda o aumentar impuestos para sostener una nómina más amplia.
"El dominicano no quiere un Estado con más empleados; quiere trabajos de calidad y con futuro", planteó el senador, insistiendo en que el motor real del desarrollo debe ser la inversión privada.
Morosidad, inflación y presión fiscal
El congresista también alertó que la morosidad bancaria se duplicó en los últimos dos años. Según explicó, muchas familias no están tomando crédito para consumo opcional, sino para cubrir necesidades básicas.
Añadió que la inflación en alimentos alcanzó 8.2 %, lo que impacta directamente el poder adquisitivo. En ese contexto, pidió al Gobierno no aplicar la indexación del impuesto sobre la renta a los salarios, con el fin de aliviar la carga sobre los hogares.
Aunque dijo no oponerse a iniciativas de proyección futurista como el desarrollo aeroespacial, remarcó que antes deben resolverse problemas estructurales como los apagones, el costo de la vida y las fallas en el acceso a servicios de salud.
