La alianza entre Estados Unidos y Reino Unido atraviesa un momento de tensión. El presidente Donald Trump afirmó que el vínculo "ya no es lo que era", en declaraciones concedidas al diario británico The Sun, en medio del conflicto en Oriente Medio.
Trump sostuvo que, aunque históricamente fue la relación más sólida de Washington, ahora mantiene lazos "muy fuertes" con otros países europeos. Mencionó de forma positiva a Francia, Alemania y también a la OTAN, marcando un giro en el tono habitual hacia Londres.
Starmer defiende su postura ante el Parlamento
El primer ministro Keir Starmer explicó el lunes en la Cámara de los Comunes por qué decidió mantener a Reino Unido fuera de los ataques iniciales de Estados Unidos e Israel contra Irán. Reconoció que Trump no comparte esa determinación, pero subrayó que su responsabilidad es actuar según el interés nacional británico.
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Horas antes, Starmer había autorizado el uso de bases militares británicas para operaciones estadounidenses contra instalaciones de misiles iraníes. Sin embargo, dejó claro que su país no participará en acciones ofensivas directas en territorio iraní.
El jefe de Gobierno también puntualizó ante el Parlamento que bombarderos estadounidenses no están utilizando bases británicas para ejecutar ataques.
Reproches desde Washington
La reacción de Trump no se hizo esperar. En la entrevista con The Daily Telegraph, criticó que el gobierno británico tardara "demasiado" en permitir el uso de la base de Diego García, ubicada en el océano Índico, para operaciones contra Irán.
Además, calificó de "muy triste" la situación actual del vínculo bilateral y acusó a Starmer de no haber sido cooperativo. "Estamos muy decepcionados con Keir", insistió el mandatario estadounidense, dejando en evidencia el deterioro político entre ambos gobiernos.
