La Dirección General de Migración elevó las exigencias internas para el personal que opera en puntos de entrada y salida del país, con énfasis en seguridad, agilidad y trato al ciudadano, en un contexto de mayor presión sobre los flujos internacionales.
El director del organismo, Luis Rafael Lee Ballester, instruyó a inspectores y supervisores a ejecutar sus funciones con rigor y ética, recordando que el país recibe cerca de 26 millones de visitantes al año, lo que demanda procesos más eficientes sin sacrificar la calidad del servicio.
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Énfasis en seguridad y experiencia del pasajero
Durante un encuentro con el personal en la sede de la Dirección General de Migración, el funcionario subrayó que los agentes representan la primera y última impresión para quienes ingresan o salen del territorio. Por ello, insistió en mantener autocontrol, respeto y cortesía en cada interacción.
Al mismo tiempo, pidió fortalecer la supervisión de los procedimientos migratorios ante un entorno internacional más complejo. Según explicó, el objetivo es evitar que el país sea utilizado como punto de tránsito para actividades ilícitas que vulneren los controles establecidos.
Coordinación y vigilancia en puntos estratégicos
La jornada incluyó la participación de altos mandos responsables de inteligencia y control migratorio, entre ellos Juan Carlos Vicente Pérez y Manuel Antonio Carrasco Guerrero, junto a coordinadores de los distintos puestos fronterizos, aeropuertos y puertos.
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Las autoridades reiteraron la necesidad de estandarizar procesos, elevar la vigilancia y proteger la imagen del país, en momentos donde los riesgos asociados a la movilidad internacional exigen mayor control operativo.
