República Dominicana tiene una ventana abierta para atraer inversión industrial, pero su aprovechamiento no está garantizado. La empresaria Ligia Bonetti alertó que el país necesita tomar decisiones estructurales en el corto plazo para competir en el escenario global del nearshoring.
Durante su intervención en la Cámara Americana de Comercio de la República Dominicana, la ejecutiva de Grupo SID explicó que los cambios en las cadenas de suministro, impulsados por tensiones geopolíticas y nuevas políticas comerciales, han reposicionado a mercados cercanos a Estados Unidos como destinos clave para la relocalización industrial.
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Ventaja existe, pero no es automática
Bonetti insistió en que la discusión ya no gira en torno a si hay oportunidad, sino a la capacidad real del país para responder. Señaló que el posicionamiento no ocurrirá por inercia, sino a partir de condiciones concretas que faciliten la inversión.
Recordó que sectores como el turismo y las zonas francas se consolidaron gracias a políticas públicas deliberadas, no por factores espontáneos, lo que, a su juicio, debe replicarse en la estrategia industrial actual.
Manufactura crece, pero falta estructura
Aunque destacó el desempeño positivo de la manufactura local y su capacidad exportadora, advirtió que el ecosistema productivo aún no está completamente desarrollado.
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Planteó que el reto es fortalecer ese entorno para que las zonas francas funcionen como punto de entrada hacia una estructura industrial más amplia, capaz de sostener el crecimiento y generar empleo.
El planteamiento reabre el debate sobre las reformas necesarias para posicionar al país como destino competitivo en el nuevo mapa de producción global.
