El Gobierno dominicano activó una estrategia en tres frentes para contener el impacto de la crisis internacional en la economía local, con énfasis en subsidios, producción y diálogo social.
El ministro Eduardo Sanz Lovatón explicó que el eje principal del plan es evitar que el alza global del petróleo y los conflictos geopolíticos se traduzcan en aumentos en la canasta básica y el transporte.
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Para lograrlo, el Estado ha destinado cerca de RD$10,000 millones en subsidios a los combustibles, una medida orientada a frenar la inflación y proteger el poder adquisitivo de la población .
Primer eje: contener precios y proteger ingresos
La estrategia prioriza mantener estables los precios internos mediante acuerdos con sectores productivos y transporte, además de subsidios directos.
Según el funcionario, este esfuerzo ha permitido que la inflación local se mantenga controlada frente a otros países de la región, donde los aumentos han sido más pronunciados.
Segundo eje: producción y crecimiento económico
El plan también apuesta a fortalecer la producción nacional y garantizar el abastecimiento. La lógica oficial es clara: si la economía crece, aumentan las recaudaciones y el Estado puede sostener políticas de apoyo social.
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Las autoridades sostienen que el país mantiene estabilidad en suministro y actividad económica, incluso en medio de la volatilidad internacional .
Tercer eje: diálogo y ajuste continuo
El tercer componente se basa en consultas con sectores políticos, empresariales y sociales para adaptar las medidas según evolucione la crisis.
Este enfoque flexible ya se ha aplicado en escenarios anteriores, como la pandemia o el impacto de conflictos internacionales, donde el Gobierno ajustó políticas para mitigar efectos económicos.
Aunque el plan busca contener el impacto inmediato, el propio Ejecutivo reconoce que el contexto global sigue siendo incierto, especialmente por la volatilidad del precio del petróleo y su efecto en economías dependientes de importaciones energéticas.
