El Ejecutivo dominicano activó un plan económico para contener los efectos de la crisis internacional, centrado en estabilidad, control de precios y sostenimiento de la inversión pública.
Las medidas fueron definidas tras una reunión encabezada por el presidente Luis Abinader el 19 de marzo, y detalladas posteriormente por el ministro de Hacienda, Magín Díaz.
Prioridad: estabilidad y protección social
El primer eje del plan busca mantener el equilibrio económico sin aumentar el gasto total. Para ello, el Gobierno identificó unos 10,000 millones de pesos que serán reasignados hacia programas sociales dirigidos a los sectores más vulnerables.
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La estrategia incluye reforzar ayudas existentes y redirigir recursos desde áreas consideradas menos prioritarias.
Control de alimentos y apoyo al agro
En segundo lugar, las autoridades están vigilando el comportamiento de los precios de alimentos e insumos agrícolas. Como parte de esta línea, se reactivó el subsidio a fertilizantes con un fondo inicial de 1,000 millones de pesos.
El objetivo es evitar que el alza internacional de estos productos impacte directamente el costo de la canasta básica en el país.
Inversión pública como motor económico
El tercer componente del plan apuesta por mantener el gasto en obras públicas como impulso al crecimiento, pese al entorno global adverso.
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El Gobierno considera que sostener la inversión es clave para dinamizar la economía y mitigar posibles efectos negativos del contexto internacional.
Presión fiscal por alza del petróleo
El presidente advirtió que el aumento del crudo -de una base presupuestada de 65 dólares por barril a casi 100- eleva la carga fiscal del Estado.
En 2025, el país destinó 11,500 millones de pesos a subsidios de combustibles y más de 105,000 millones al sector eléctrico, cifras que reflejan el peso de estas ayudas en las finanzas públicas.
Ante este escenario, se han aplicado ajustes graduales en los precios de los combustibles para reducir el gasto en subsidios, con una meta de ahorro de al menos 12,000 millones de pesos en lo que resta del año.
Aun así, el Gobierno mantiene subsidios significativos, que en algunos casos superan los 100 pesos por galón, y decidió mantener sin variación el precio del gas licuado de petróleo para proteger a los hogares de menores ingresos.
