El candidato presidencial Roberto Sánchez rechazó las acusaciones de un supuesto fraude electoral en Perú y aseguró que sus resultados se sustentan en el respaldo del "Perú profundo", especialmente en zonas rurales y andinas.
La polémica surgió tras señalamientos de Rafael López Aliaga, quien denunció un presunto "anforazo" y afirmó haber perdido alrededor de un millón de votos. Sánchez calificó estas declaraciones como irresponsables y exigió que cualquier denuncia esté respaldada con pruebas.
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El aspirante de izquierda sostuvo que su crecimiento electoral responde al apoyo en regiones históricamente marginadas, como el sur del país, la Amazonía y los Andes centrales.
Cruce político en plena recta electoral
Sánchez defendió la legitimidad de sus cifras y afirmó que su equipo maneja datos propios que lo colocan cerca de alcanzar la segunda vuelta frente a Keiko Fujimori.
Según su proyección, obtendría un 12,8 % de los votos válidos, aunque el conteo oficial parcial muestra un escenario más ajustado. Con el 79,8 % de las actas procesadas, Fujimori lidera con 16,8 %, seguida por López Aliaga con 12,5 %, Jorge Nieto con 11,6 % y Sánchez con 10,7 %.
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El candidato insistió en que aceptará los resultados si son producto de un proceso transparente, pero advirtió que se mantendrán vigilantes ante cualquier intento de alterar la voluntad popular.
Llamado a respetar los resultados
Sánchez también recordó que observadores electorales han descartado evidencias de fraude en los comicios del 12 de abril, e hizo un llamado a respetar el voto ciudadano.
En su mensaje, subrayó que el respaldo de los sectores más vulnerables debe ser reconocido y defendido, insistiendo en que el resultado final debe reflejar la voluntad expresada en las urnas.
