La desaparición física de la cárcel de La Victoria arrancará en la última semana de junio y marcará el cierre definitivo de uno de los espacios más cuestionados del sistema penitenciario dominicano. El proceso no será una demolición convencional: sobrevivientes y familiares de víctimas participarán en el inicio de los trabajos.
Roberto Santana, titular de la Dirección General de Servicios Penitenciarios y Correccionales (DGSPC), confirmó que la intervención comenzará en las áreas que ya han sido desocupadas y avanzará de manera progresiva hasta completar la destrucción del recinto durante este año.
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Más allá de la maquinaria, el acto tendrá una fuerte carga simbólica. Entre los participantes estarán personas que sobrevivieron a las condiciones del penal y familiares de quienes murieron dentro de sus instalaciones, incluidos los hijos de Rafael Augusto Sánchez.
Un cierre con peso histórico
La Victoria ha sido durante décadas uno de los nombres más asociados al deterioro del sistema carcelario nacional. Su demolición representa el fin de una estructura que acumuló denuncias, tragedias y episodios que marcaron a miles de internos y sus familias.
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Santana describió el recinto como un lugar donde numerosas personas enfrentaron situaciones extremadamente difíciles durante su tiempo de reclusión, una realidad que convirtió al penal en referencia obligada de las deficiencias penitenciarias del país.
La demolición avanzará durante todo 2026
Según explicó el funcionario, la primera fase arrancará a finales de junio sobre los espacios actualmente vacíos. La meta oficial es completar la eliminación total de la infraestructura antes de que concluya el año.
Con este paso, las autoridades buscan cerrar uno de los capítulos más controvertidos del sistema penitenciario dominicano y abrir una nueva etapa tras la salida definitiva de los internos de las áreas intervenidas.