La mortalidad de las personas que viven con VIH pasó de 2.7 % a 0.7 % cuando recibieron un modelo de atención diferenciada, una reducción relativa del 74 % que destaca el impacto del acompañamiento integral en el manejo de la enfermedad.
El resultado corresponde a una investigación presentada este viernes por el Centro de Orientación e Investigación Integral, que evaluó a 994 personas que viven con el Virus de Inmunodeficiencia Humana entre enero de 2023 y junio de 2026.
$ads={1}
El estudio, titulado "Modelos diferenciados de atención multidisciplinaria para reducir la mortalidad y optimizar la retención en personas que viven con VIH", comparó los resultados de quienes recibieron atención convencional con los de pacientes atendidos mediante un esquema multidisciplinario.
La atención diferenciada marcó la diferencia
De las 994 personas incluidas en la investigación, 565 recibieron atención convencional, mientras 429 fueron atendidas bajo el modelo diferenciado.
Este último incorporó acompañamiento multidisciplinario, seguimiento activo y mecanismos destinados a identificar de manera temprana posibles riesgos clínicos y sociales.
Los investigadores encontraron que el grupo bajo atención convencional registró una mortalidad de 2.7 %, frente al 0.7 % observado entre quienes recibieron el modelo diferenciado.
$ads={2}
El tratamiento va más allá de los medicamentos
El Centro de Orientación e Investigación Integral destacó que los retos asociados al VIH no dependen únicamente de garantizar el acceso a medicamentos.
Factores sociales, psicológicos y estructurales también pueden dificultar la continuidad del tratamiento, por lo que el modelo estudiado apuesta por una atención que incorpore estas dimensiones.
Los resultados refuerzan la importancia de detectar tempranamente las situaciones que pueden poner en riesgo la salud y permanencia de las personas en los servicios de atención.
