Es bien sabido que la madurez no siempre va directamente proporcional a la edad, sino que hay quienes deben madurar a destiempo y lo vislumbran con un geriátrico accionar psicológico, niños convertidos en adolescentes, adolescentes convertidos en hombres, hombre en adultos mayores y así sucesivamente. Igual pasa con los equipos, instituciones y no escapa de las organizaciones políticas.
El Partido Revolucionario Moderno (PRM) no está exento de estos fenómenos, siendo este solo un adolescente ha dado las más grande muestras de sensatez política y ha enviado un mensaje de unidad inexpugnable, a aquellos detractores que con abyectas y subrepticias intenciones, han arengado un discurso de desasosiego en las filas del PRM, valiéndose de monsergas y exteriorizando defectos de algunos compañeros, exponiendo refriegas entre dirigentes, frente a las nuevas estrategias políticas internas, con miras a las elecciones del candidato de esta familia política que conocemos con las siglas del PRM.
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A nuestra corta edad ya sabemos que aplaudir un pecado es como tirar una piedra y, en nuestra afición escasean los que se creen tan impolutos como para ser tan henchidos. Porque no se puede pretender que somos tan ingenuos que incurriríamos en denostación internas para luego acudir a unas elecciones contra nuestros adversarios políticos, pues esto sería intentar zurcir un partito demoliendo las partes ya quebradas.
La generación política emergente del Partido Revolucionario Moderno ha entendido que las aspiraciones particulares no deben estar por encima del bien colectivo y han dado pasos agigantados en dirección al 2028, tales pues, como la más reciente decisión de integración de fuerzas de Eduardo Sanz Lovaton y David Collado, entendiendo el primero que la política se nutre de realidades y que la mas evidente era, que es tiempo de David, y ha dado Yayo, como en otras ocasiones una muestra de hidalguía y ha unido su inmensa estructura política, a la que se vislumbra ser la mejor opción con miras al próximo torneo electoral presidencial.
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Con esta coalición de Yayo y David no quiere decir que el dirigente Yayo renuncia a sus aspiraciones futuras, sino que, como en las arenas de los gladiadores en la antigua Roma, unas batallas van delante y otras posteriores, es fácil deducir esto, pues, es bien sabido por el que conoce el indómito Yayo que de donde este se devuelve no cruza nadie.
¡Vamos!
En todo momento.
Por Rayniel De La Rosa