El primer ministro de Haití, Alix Didier Fils-Aimé, llevará a la 81 periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas una prioridad concreta: recuperar la seguridad para crear las condiciones que permitan celebrar la primera vuelta de las elecciones generales el 13 de diciembre.
Su intervención está prevista para el próximo viernes en Nueva York, donde el jefe del Gobierno haitiano buscará reforzar la cooperación internacional frente a la crisis de violencia que mantiene al país sumido en una profunda inestabilidad.
Fils-Aimé pretende movilizar un respaldo internacional coordinado en torno al restablecimiento de la seguridad, la consolidación institucional, unas elecciones creíbles, la reactivación económica y el fortalecimiento de la resiliencia nacional.
Una agenda diplomática centrada en Haití
Durante su estancia en Nueva York, el primer ministro se reunirá con el secretario general de la ONU, António Guterres; el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa; el primer ministro de Canadá, Mark Carney; y el presidente de Kenia, William Ruto, entre otros mandatarios.
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También tiene previsto reunirse con Amy Pope, directora general de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), y con representantes de la Organización Internacional de la Francofonía para abordar seguridad, migración, cooperación internacional, gobernanza y desarrollo.
La agenda incluye además su participación en los encuentros 'Seguridad, elecciones y religión para la paz y la estabilidad' y 'De la crisis a la recuperación: repensar la ayuda internacional a Haití', organizado junto con Chatham House y Global Canada.
El desarme como condición para las elecciones
El Gobierno haitiano busca respaldar sus gestiones diplomáticas con el Fondo de Dividendos de Paz en Haití (FDPH), presentado por Fils-Aimé en Puerto Príncipe y creado en colaboración con la ONU para apoyar el desarme y desmantelamiento de los grupos armados.
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Las bandas controlan gran parte de Puerto Príncipe y mantienen una dinámica de ataques y secuestros que ha provocado desplazamientos de miles de personas. Según la ONU, la violencia dejó al menos 3.050 muertos y 1.401 heridos durante el primer semestre del año.
La inseguridad y la fragilidad institucional han obligado a Haití a posponer varias veces sus elecciones generales en los últimos años. El calendario actual contempla la primera vuelta para el 13 de diciembre, aunque su realización depende de que puedan establecerse condiciones mínimas de seguridad.
