La llegada de Marco Rubio a Perú coloca sobre la mesa dos asuntos estratégicos para Washington y el Gobierno de Keiko Fujimori: la cooperación contra el crimen organizado y la creciente presencia económica de China en el país andino.
El secretario de Estado de Estados Unidos aterrizó este miércoles cerca de las 18.30 hora local (23.30 GMT) en el Grupo Aéreo Número 8, procedente de Quito, Ecuador, en la última escala de una gira que también incluyó Colombia.
Rubio se reunirá este jueves con Fujimori en el Palacio de Gobierno, en el primer encuentro entre ambos desde que la hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000) asumió la Presidencia tras ganar las elecciones de este año.
La visita ocurre cuando Perú conmemora 200 años de relaciones diplomáticas con Estados Unidos. Antes de encontrarse con Fujimori, Rubio tiene previsto reunirse con el ministro de Relaciones Exteriores, Carlos Espá, quien trabajó durante quince años en la Embajada de Estados Unidos en Lima.
Perú se acerca al Escudo de las Américas
Uno de los principales temas será la incorporación de Perú al Escudo de las Américas, la coalición contra el crimen organizado impulsada por Donald Trump junto a gobiernos latinoamericanos de derecha afines a Washington.
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Fujimori ya había expresado, incluso antes de asumir el poder, su intención de incorporar a Perú a esa iniciativa. Rubio confirmó esa decisión el martes mediante una columna publicada en el diario peruano El Comercio.
El combate contra las organizaciones criminales es una prioridad para el nuevo Gobierno peruano. Aunque el país no presenta niveles de violencia comparables con otros territorios de la región, han aumentado las bandas dedicadas principalmente a la minería ilegal y a la extorsión de negocios y empresas mediante amenazas de muerte.
La cooperación estadounidense ya tuvo un resultado reciente con la captura en Bolivia de Jhonsson Cruz Torres, 'Jhonsson Pulpo', señalado como máximo líder de Los Pulpos. En el operativo participaron el FBI y la DEA.
Washington eleva la presión por la influencia de China
La otra gran disputa que atraviesa la visita es la influencia de China en Perú. Rubio señaló como motivo de preocupación para la Administración Trump las inversiones de Beijing, entre ellas el puerto de Chancay, propiedad de la naviera estatal china Cosco, además del control de empresas estratégicas del sector eléctrico.
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El funcionario estadounidense cuestionó los proyectos respaldados por el Partido Comunista Chino y los vinculó con riesgos para la transparencia y la seguridad de los datos, en medio del litigio entre Cosco y el Estado peruano por la regulación de las tarifas del puerto de Chancay.
La Embajada de China en Perú respondió que sus inversiones son transparentes y cumplen la legislación peruana. También defendió el derecho soberano de los países latinoamericanos a elegir libremente sus socios y desarrollar relaciones exteriores según sus propios intereses.
La disputa económica se suma a una relación militar cada vez más estrecha entre Lima y Washington. Estados Unidos ha presionado para que Perú adquiera doce aviones F-16 Block 70 por 2.000 millones de dólares, inicialmente enfrentados a los Rafale franceses y los Gripen suecos.
Además, Perú acordó con Estados Unidos un contrato de 3.000 millones de dólares para modernizar la base naval del Callao, principal instalación de la Marina de Guerra de Perú.
Antes de la llegada de Rubio, el Gobierno de Fujimori también suscribió un memorando de entendimiento con Estados Unidos sobre inteligencia artificial (IA). El acuerdo contempla que Perú importe y adopte sistemas estadounidenses, reduciendo el espacio para proveedores de países considerados «extrahemisféricos», como China.