La Constitución de la República contempla el principio general de igualdad ante la ley y, muy específicamente, entre hombres y mujeres. En este texto jurídico por excelencia podemos constatar que reposa dicho principio, más la realidad evidencia cierta persistencia, por lo que el mal llamado "sexo débil" tiene que hacer esfuerzos extraordinarios para construir su derecho a participar.
Tenemos mujeres con aptitudes, liderazgo y deseo de sobra para incursionar en los espacios de toma de decisiones. El problema radica en que exigen derechos, un eufemismo de lo que realmente es: "una obligación". El Partido Revolucionario Moderno (PRM) comprende muy bien este concepto y ha tomado una de las mejores decisiones político-partidarias de los últimos tiempos: designar a la hoy ministra de la Mujer, Gloria Roely Reyes, en la Secretaría de Organización.
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Califico como muy acertada esta decisión porque en Gloria Reyes convergen las cualidades que dignifican a las mujeres: trabajadora en lo político y en lo profesional, disciplinada, honesta, resiliente, leal, responsable, íntegra... y, si seguimos, puede que este artículo resulte demasiado extenso. Todo esto lo ha demostrado en su discurrir político dentro del antiguo partido y en el hoy partido del cambio.
La hemos visto como diputada, directora de Desarrollo Social Supérate y ministra de la Mujer. Hoy tiene un nuevo reto, una nueva obligación: fungir como secretaria nacional de Organización del partido político más grande de la República Dominicana. Un partido que, como indica su nombre, se ha ido modernizando; que ha impulsado a la juventud y a la mujer con su secretario general, y que ha puesto al frente de la organización a una nueva secretaria, comprometida con el partido desde sus inicios y que ha dado muestras de compromiso real con su militancia. Una de ellas fue la iniciativa Hablemos PRM, con la que, junto a Eduardo Sanz Lovatón, recorrió todo el país para que los dirigentes del partido expresaran sus inquietudes. Ahora se presenta apoyando a lideresas rurales para, en conjunto con la Comisión Interamericana de Mujeres de la OEA, darles la oportunidad de una competencia equitativa frente a un torneo electoral.
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Decía Víctor Hugo: "No hay nada más poderoso que una idea cuando ha llegado su tiempo". Y es tiempo de las mujeres, de los jóvenes, de la unidad, de la renovación, de la equidad. Es tiempo de Gloria.
¡Vamos!
En todo el tiempo
Ágoras Bizantinas
Por Rayniel de la Rosa
