El dirigente político Abel Martínez reaccionó al reciente mensaje presidencial asegurando que el país no necesita más palabras inspiradoras, sino resultados verificables. A su juicio, el discurso tuvo buena forma, pero carece de efectos palpables en la vida cotidiana.
Martínez admitió que hablar de desarrollo, tecnología, modernización del Estado y reducción de la pobreza es acertado en términos conceptuales. Sin embargo, advirtió que esos planteamientos deben traducirse en cambios concretos que impacten directamente a la población.
$ads={1}
Entre la retórica y la realidad
El dirigente describió la alocución como un "poema" que motiva y proyecta esperanza, pero subrayó que las transformaciones estructurales anunciadas suelen quedarse en el plano declarativo.
Indicó que la ciudadanía espera mejoras visibles en seguridad y en la calidad de los servicios públicos, áreas donde -según sostuvo- persisten deficiencias que no se resuelven con anuncios.
Martínez concluyó que la coherencia entre discurso y acción es indispensable para generar confianza y que los dominicanos ya no se conforman con promesas, sino que demandan hechos concretos.