En los hospitales públicos dominicanos, la nutrición clínica y la diálisis peritoneal concentran miles de millones en gasto sanitario, sin evidencia clara sobre su impacto real en los pacientes. Desde 2020, ambos renglones se han vuelto centrales en el presupuesto del Servicio Nacional de Salud (SNS).
Crecimiento del gasto y contratos por exclusividad
El SNS adjudicó contratos excepcionales por RD$12,000 millones en cinco años, destacando la participación de Macrotech Farmacéutica, S.R.L., que concentró más de RD$9,000 millones en nutrición y diálisis. Los procesos se realizaron bajo figura de exclusividad, limitando la competencia y generando cuestionamientos legales y administrativos.
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Acceso limitado y derivación a sector privado
Visitas a hospitales del país revelan que la diálisis peritoneal está prácticamente cerrada para nuevos ingresos. Muchos pacientes son derivados a prestadores privados, aunque los insumos sigan siendo financiados por el Estado, evidenciando un desplazamiento silencioso del servicio público al privado.
Falta de seguimiento y medición de resultados
No existen informes públicos que permitan evaluar el impacto de las inversiones en nutrición clínica y diálisis. La cobertura efectiva, la frecuencia del tratamiento y los resultados clínicos de los pacientes permanecen sin seguimiento sistemático, pese a los millones invertidos.
Desafíos de transparencia y eficiencia
La recurrencia de procesos de excepción y la coexistencia de compras centralizadas y locales generan un mercado concentrado y difícil de auditar. Invertir más no garantiza mejores resultados si no hay mecanismos claros de control y evaluación, poniendo en riesgo la eficacia del gasto sanitario y la atención de millones de dominicanos.
