Durante todo abril, el sistema de metro y distintos espacios públicos de Nueva York mostrarán anuncios dirigidos a frenar el acoso callejero. La iniciativa busca que residentes y visitantes identifiquen estas conductas como una forma de violencia y conozcan cómo denunciarlas.
La campaña, impulsada por autoridades municipales, pone el foco en comportamientos comunes en la vía pública que en Estados Unidos se consideran hostigamiento. Entre ellos se incluyen los llamados piropos dirigidos a desconocidas, silbidos o comentarios insistentes mientras una persona camina por la calle o se dirige a estaciones del metro.
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En zonas con alta presencia latina como Washington Heights e Inwood, en el Alto Manhattan, este tipo de situaciones aún se observan con frecuencia. En esas áreas, hombres suelen lanzar comentarios a mujeres desconocidas, desde halagos hasta expresiones vulgares o silbidos persistentes.
Un problema que afecta a millones en la ciudad
Las autoridades señalan que el acoso en espacios públicos impacta a millones de personas en los cinco condados de Nueva York. El objetivo de la campaña es cambiar la percepción cultural sobre estas conductas y dejar claro que no se consideran gestos de galantería.
Datos del Pew Research Center refuerzan esa preocupación: el 40 % de los hispanos en Estados Unidos afirma haber vivido alguna forma de acoso. En el contexto estadounidense, dirigirse a una persona desconocida con comentarios sobre su apariencia -práctica conocida como catcalling- suele clasificarse como acoso sexual.
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Por ello, las autoridades recomiendan comprender las normas sociales locales. Si alguien desea iniciar una interacción romántica, aconsejan hacerlo en ambientes apropiados y con consentimiento, no abordando a desconocidos en la calle.
Normas y mecanismos de denuncia
Nueva York cuenta con legislación específica para prevenir y sancionar el acoso sexual. Entre otras disposiciones, los empleadores deben entregar a sus trabajadores las políticas contra el acoso en inglés o en el idioma principal del empleado al momento de la contratación.
Además, las empresas ya no pueden evadir responsabilidad por conductas inapropiadas ocurridas en sus lugares de trabajo, incluso cuando no exista una denuncia formal previa.
Las víctimas también disponen de más tiempo para presentar quejas: la ley permite hacerlo hasta tres años después de ocurrido el hecho. Dependiendo de la gravedad, algunos casos pueden ser procesados por la Fiscalía estatal tanto en el ámbito civil como penal.
La Ley de Alto al Acoso Sexual de 2018 exige que todas las compañías con al menos 15 empleados realicen cada año capacitaciones obligatorias para prevenir este tipo de conductas.
Quienes necesiten orientación o deseen reportar un caso pueden comunicarse con la Comisión de Derechos Humanos de la ciudad al 212-416-0197. El servicio ofrece atención en español y no solicita información sobre el estatus migratorio de la persona que llama.
