Originario de San Francisco de Macorís, Rizek Llabaly dedicó décadas a fortalecer la industria cacaotera nacional. Desde el liderazgo del grupo empresarial familiar, impulsó la expansión del cacao dominicano hacia mercados internacionales, contribuyendo a que el producto alcanzara mayor reconocimiento por su calidad en el exterior.
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Impulso al cacao y al desarrollo económico
Durante su trayectoria empresarial, Rizek Llabaly consolidó una estructura productiva que posicionó a su empresa como uno de los principales referentes del comercio de cacao en el país. Su enfoque en la innovación, la disciplina y la visión a largo plazo permitió ampliar la presencia del cacao dominicano en el mercado global.
Ese crecimiento no solo fortaleció la actividad exportadora, sino que también generó oportunidades económicas para productores y comunidades vinculadas al cultivo del grano en distintas zonas del territorio nacional.
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Un legado que trascendió la empresa
Más allá del ámbito empresarial, el empresario también participó en iniciativas orientadas al desarrollo social. Su apoyo alcanzó proyectos educativos, actividades deportivas y programas comunitarios que beneficiaron a numerosas familias, especialmente en la región nordeste.
Quienes lo conocieron destacan su compromiso con la formación académica y el respaldo constante a actividades deportivas y sociales, áreas en las que mantuvo una participación activa durante años.
La noticia de su fallecimiento ha provocado múltiples muestras de solidaridad dentro del sector agrícola, empresarial y social, donde su liderazgo y ética de trabajo eran considerados un referente.
Familiares, amigos y diversas personalidades han expresado su pesar por la pérdida, recordándolo como un empresario visionario y una figura que contribuyó significativamente al desarrollo del país.