EE. UU. intensifica ofensiva militar en el estrecho de Ormuz

Collage gráfico con Donald Trump, mapa del Estrecho de Ormuz, Irán y Arabia Saudita, y formas geométricas abstractas

Estados Unidos ha reforzado su presencia militar en el estrecho de Ormuz con una ofensiva destinada a neutralizar lanchas rápidas, drones y misiles iraníes que amenazan el tránsito marítimo en esta ruta estratégica para el comercio mundial.


Por esta franja marítima circula cerca del 20 % del petróleo global, lo que la convierte en uno de los puntos más sensibles para la seguridad energética internacional. El aumento de las tensiones ha provocado interrupciones en la navegación y fuertes repercusiones en los mercados energéticos.


Para intentar restablecer el tráfico de buques, Washington desplegó aviones de ataque A-10, helicópteros Apache y unidades del Cuerpo de Marines, con la misión de destruir embarcaciones hostiles, desactivar minas navales y proteger barcos comerciales que cruzan la zona.


Operaciones contra lanchas, drones y misiles

Las acciones militares incluyen ataques aéreos sobre áreas costeras del sur de Irán y patrullajes directos en el estrecho. Las operaciones se concentran en detectar y eliminar lanchas rápidas utilizadas por la Armada iraní y la Guardia Revolucionaria.


Helicópteros Apache y fuerzas aliadas también han intervenido para interceptar drones explosivos dirigidos contra buques civiles y contra instalaciones energéticas en el Golfo Pérsico.


De acuerdo con reportes militares, más de 120 embarcaciones iraníes han sido destruidas o dañadas durante los últimos días de operaciones.


Además, Estados Unidos ha desplegado una unidad de respuesta rápida de marines para reforzar la vigilancia en islas cercanas a la costa iraní y apoyar las acciones en curso.


Amenaza persiste en la ruta petrolera

A pesar de los avances, analistas advierten que Irán conserva una capacidad ofensiva considerable. El país tendría cientos de lanchas rápidas ocultas en instalaciones subterráneas, además de minas navales y misiles de crucero capaces de atacar barcos en tránsito.


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El estrecho de Ormuz mide apenas unos 39 kilómetros en su punto más angosto, lo que aumenta su vulnerabilidad estratégica.


La red defensiva iraní, que incluye túneles y posiciones fortificadas en la costa y en islas cercanas, complica cualquier intento de neutralizar por completo estas amenazas.


Expertos estiman que asegurar plenamente la navegación en la zona podría tomar semanas y, aun así, no garantizar una protección total.


Impacto en el mercado energético

El conflicto ya está teniendo consecuencias económicas a escala global. El precio del petróleo Brent superó los 100 dólares por barril y llegó a registrar picos cercanos a los 119 dólares antes de estabilizarse en torno a los 108,65.


En paralelo, el Parlamento iraní analiza la posibilidad de imponer peajes a los buques que atraviesen el estrecho, una medida que podría reforzar la influencia política y económica de Teherán.


Especialistas advierten que esta situación podría derivar en una "interdependencia forzada", en la que la seguridad energética global quede condicionada por decisiones iraníes.

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