El mercado europeo del gas volvió a tensionarse y rompió una barrera que no tocaba desde enero de 2023: los 700 dólares por cada 1.000 metros cúbicos. La referencia surge de los datos publicados por la bolsa londinense Intercontinental Exchange (ICE), donde se negocian los principales contratos energéticos del continente.
Los futuros para abril, vinculados al índice TTF de Ámsterdam -el mayor hub gasífero de Europa-, arrancaron la jornada en 586,7 dólares, un 8,8 % más que el cierre anterior. Sin embargo, en menos de una hora el valor escaló hasta 710,8 dólares por 1.000 metros cúbicos (59,015 euros por MWh), lo que representó un salto del 31,8 %.
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Durante la sesión del lunes, esos mismos contratos habían tocado los 539,2 dólares tras dispararse un 52 %, con un máximo cercano a los 48 euros por MWh.
Tensión en Oriente Medio impulsa la escalada
El repunte coincide con el agravamiento del conflicto en Oriente Medio y con los anuncios del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI). La fuerza iraní comunicó la prohibición del tránsito de buques comerciales por el estrecho de Ormuz y anunció el cierre de esa vía estratégica.
El martes, el comandante Ebrahim Jabbari advirtió que no saldrá "ni una sola gota" de petróleo de la región, reforzando la incertidumbre sobre el flujo energético mundial. El estrecho de Ormuz es uno de los corredores marítimos más relevantes para el comercio global de crudo y gas.
Impacto directo en el suministro europeo
La presión aumentó aún más tras la decisión de QatarEnergy de detener la producción de gas natural licuado en su complejo de Ras Laffan, considerado el mayor del mundo. La medida se produjo después de que el 2 de marzo un dron impactara un tanque de agua en las instalaciones.
La interrupción del suministro catarí pone en riesgo alrededor del 15 % de las importaciones de GNL de la Unión Europea. En un mercado ya ajustado, la reducción de envíos intensifica la competencia por cargamentos, especialmente frente a proveedores de Estados Unidos.
