La renuncia del senador Antonio Taveras destapó un choque interno en el Partido Revolucionario Moderno (PRM) que llevaba tiempo acumulándose dentro del Congreso Nacional. Diputados oficialistas reaccionaron con dureza y aseguraron que el legislador nunca logró integrarse políticamente a la estructura del partido ni conectar con sus propias bases.
Las críticas fueron más allá de su salida. Legisladores del PRM sostienen que Taveras alcanzó la senaduría gracias al respaldo directo de la organización, pese a que otros dirigentes contaban con mayor aceptación en el municipio. Según esas versiones, la dirección partidaria terminó imponiendo su candidatura para asegurar la curul.
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El conflicto por la presidencia del Senado agravó la tensión
Dentro de la bancada oficialista afirman que el deterioro de la relación se aceleró cuando Antonio Taveras intentó proyectarse para presidir el Senado sin construir consensos internos. Compañeros de partido lo calificaron de distante con la dirigencia y con escasa capacidad de liderazgo político.
El senador justificó su salida alegando diferencias sobre el manejo económico, político y social del país. Sin embargo, sectores del oficialismo interpretan la decisión como el desenlace de una disputa interna marcada por desacuerdos personales y falta de respaldo dentro del bloque legislativo.
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La crisis coincide con cambios sensibles en el PRM
La renuncia ocurre mientras el PRM revisa sus estatutos en medio de inconformidades dentro de la militancia. La Comisión Estatutaria abrió el proceso con la promesa de evitar reformas improvisadas y enfocarse en fortalecer la institucionalidad partidaria.
La organización designó una comisión especial que deberá entregar sus conclusiones antes del 14 de junio. El debate interno se desarrolla en un momento delicado para el oficialismo, con tensiones acumuladas entre dirigentes y señales de desgaste en algunas estructuras territoriales.