La lucha por el control del PRM ya dejó de ser silenciosa. El diputado Eugenio Cedeño lanzó duras críticas contra la dirigencia oficialista al denunciar una "parálisis institucional" y advertir que intentar imponer autoridades sin el voto de la militancia podría detonar una crisis interna en el partido de gobierno.
Durante una entrevista en el programa "Politikal", el aspirante a la Secretaría General aseguró que las bases perremeístas están indignadas por los mecanismos que sectores de la cúpula buscan utilizar para renovar la dirección partidaria.
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"Los perremeístas en los pueblos están encojonados", afirmó el legislador, quien aseguró que la militancia siente que le han negado el derecho a votar "por cuarta vez".
Cedeño acusa fracaso de acuerdos internos
El diputado por La Romana sostuvo que el PRM ya está fuera de los plazos establecidos en sus estatutos para organizar la renovación de autoridades.
Según explicó, el artículo 51 obliga a iniciar los preparativos un año antes del vencimiento del mandato de la dirección actual, que concluye en septiembre, pero aseguró que ese proceso aún no arranca formalmente.
También calificó como un fracaso el trabajo de la llamada "comisión de consenso", creada para buscar acuerdos internos sin necesidad de elecciones.
"Esa bomba de tiempo explotó en sus manos", expresó al referirse a la admisión de que no hubo consenso para designar autoridades.
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Advierte sobre "dedazos" y anuncia renuncia
Cedeño rechazó modificar los estatutos para escoger directivos de manera transitoria y defendió una convención con voto "universal, directo y secreto" de la militancia.
Además, anunció que renunciaría a su curul en la Cámara de Diputados si gana la Secretaría General, argumentando que quien ocupe ese cargo debe dedicarse exclusivamente a la vida partidaria.
El dirigente también lanzó una advertencia sobre la relación entre Gobierno y partido: "Cuando los partidos salen del gobierno se convierten en basura", dijo al cuestionar que la agenda estatal esté absorbiendo la estructura política del PRM.
Finalmente, dejó claro que no pidió autorización a ningún líder para aspirar y defendió una legitimidad basada en el voto de las bases. "Si yo gano con el voto, no me quita ni el diablo", sentenció.