El poder político es una elaboración subliminal del poder económico, sin el primero, el segundo es pura ilusión. La comunidad dominico-neoyorquina no tiene poder político, hay dominicanos electos, pero responden a quienes financiaron sus campañas. Sabido es, quien paga manda.
La cuota de poder político que nos corresponde, la secuestró la élite económica dominicana.
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Adriano Espaillat fue electo al Congreso estadounidense, porque lo financiaron las élites dominicanas.
Las mismas que estrangulan económicamente al país y nos forzaron a huir de sus bestiales
desigualdades económicas, ahora secuestran nuestra representación política.
El "tigeraje" de la élite económica dominicana, controla nuestra cuota de poder político, Espaillat, electo por los votantes neoyorquinos más pobres, defiende grandes capitales dominicanos. De ahí la vehemente defensa de las múltiples bocinas mediáticas dominicanas para reelegir a Espaillat.
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Su violencia económica nos sacó del país. Nosotros financiamos la paz social con las remesas, ellos acumulan más riquezas, y nos arrebatan nuestra cuota de poder político local.
Esa élite económica dominicana, asociada con la haitiana, llenó el país de mano de obra barata haitiana, devaluando la dominicana. Y lanzan una campaña racista antihaitiana contra Darializa Ávila Chevalier, la acusan falsamente de ser "haitiana". Lanzaron los mismos ataques racistas contra José Francisco Peña Gómez impidiendo su elección, y los hijos de Peña Gómez participan en la misma asquerosa y nauseabunda depravación humana.
Espaillat puede ser descalificado por solicitar y aceptar interferencia extranjera en las elecciones, así como por su campaña racista, falsa y mentirosa. Su campaña racista, xenófoba y sexista, en territorio estadounidense, viola el Acta de los Derechos Civiles de 1964.
Ávila Chevalier recibe financiamiento de la élite estadounidense, que nos trata mejor que la dominicana.
En esta lucha entre las élites dominicanas y estadounidenses, Espaillat "defiende la dominicanidad". Representa a la élite dominicana egoísta e insaciable.
Ávila Chevalier representa a quienes nos permitieron reconstruir nuestras vidas dignamente. Votaremos por quienes nos expulsaron de allá, o por quienes nos recibieron aquí. Apague el ruido nacionalista y consulte con su conciencia.
¿Quién merece su voto?
Por J.C. Malone