Rafael Alburquerque cuestiona cifras oficiales sobre la pobreza

El exvicepresidente de la República Rafael Alburquerque cuestionó la coherencia entre la reducción de la pobreza anunciada por el Gobierno y la cantidad de hogares que todavía reciben ayudas estatales para cubrir necesidades básicas.


Rafael Alburquerque hablando frente a un podio con un fondo verde representativo del partido Fuerza del Pueblo


En un artículo titulado "El chiste se cuenta solo", el miembro de la Dirección Política de la Fuerza del Pueblo sostuvo que cerca de cuatro de cada diez hogares dominicanos reciben la transferencia del programa Aliméntate, una proporción que, a su juicio, plantea dudas sobre el alcance real de la mejoría económica.


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Alrededor de 1.5 millones de hogares reciben Aliméntate

Alburquerque tomó como referencia los cerca de 3.9 millones de hogares existentes en el país para señalar que los aproximadamente 1.5 millones de beneficiarios de Aliméntate equivalen al 38.5 % del total.


A esa cifra agregó unos 1.3 millones de beneficiarios del Bono Gas y más de medio millón que recibe el Bono Luz. También citó la entrega de 10 millones de raciones de alimentos durante diciembre en los últimos dos años.


El exvicepresidente recordó que el Gobierno ha afirmado que más de un millón de dominicanos salió de la pobreza y que la República Dominicana dejó de formar parte del mapa mundial de la subalimentación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), al situar la prevalencia de subalimentación por debajo del 2.5 % de la población.


Sin embargo, contrastó esos resultados con los datos de asistencia social y planteó una interrogante sobre la cantidad de familias que aún necesitan apoyo para alimentarse, cocinar o pagar la electricidad.


Tres hipótesis sobre la dependencia de las ayudas

El dirigente político planteó que una posible explicación es que muchas familias hayan superado la línea oficial de pobreza, pero todavía no cuenten con ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas. En ese escenario, salir de la estadística de pobreza no significaría necesariamente alcanzar una situación económica estable.


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Como segunda posibilidad, señaló que los padrones de beneficiarios podrían no estar actualizados y mantener a hogares cuya condición económica ya no justificaría las transferencias, lo que apuntaría a problemas en la focalización de los programas.


La tercera hipótesis, que calificó como políticamente más delicada, es que el crecimiento de las ayudas pueda responder a una dinámica de dependencia y clientelismo, además de atender situaciones de vulnerabilidad.


Alburquerque también señaló que, mientras las estimaciones del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo sitúan en torno a medio millón los hogares en condición de pobreza, unos 1.5 millones reciben transferencias para adquirir alimentos.


Pide transparencia sobre los beneficiarios

Ante esta diferencia, el exvicepresidente reclamó al Gobierno publicar información sobre la composición de los padrones, la situación socioeconómica de quienes reciben las ayudas y la cantidad de familias que cada año dejan de necesitarlas tras mejorar sus ingresos.


A su juicio, el éxito de una política social debe medirse por la capacidad de las familias para alcanzar autonomía económica y abandonar progresivamente las transferencias estatales, no por el aumento sostenido del número de beneficiarios.

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