La discusión sobre la presencia de estudiantes haitianos en el sistema educativo dominicano volvió a ocupar el centro del debate público, esta vez a partir de un cruce de declaraciones entre el senador del Distrito Nacional, Omar Fernández, y el ministro de Educación, Luis Miguel De Camps.
El origen de la controversia está en las cifras presentadas por Fernández sobre la evolución de la matrícula de estudiantes haitianos y su relación con la cantidad de alumnos dominicanos. El senador sostiene que el crecimiento de la población escolar haitiana constituye una presión adicional para un sistema que, simultáneamente, enfrenta dificultades para absorber la demanda y registra una reducción de la matrícula dominicana.
Según la primera publicación analizada, Fernández afirmó que la cantidad de estudiantes haitianos pasó de poco más de 25 mil en 2007 a más de 205 mil en 2025. Esto representa, de acuerdo con sus cálculos, un incremento de 716 %. También señaló que la proporción pasó de aproximadamente un estudiante haitiano por cada 100 dominicanos a uno por cada 13.
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El legislador puso el dato en contexto con otra cifra que considera particularmente preocupante: mientras se incorporaban más de 180 mil estudiantes haitianos al sistema, unos 141,500 estudiantes dominicanos dejaron de estar en las aulas. A partir de esa comparación, cuestionó la capacidad de planificación del Estado y la situación de los niños que no encuentran cupo en las escuelas públicas.
Fernández también criticó el mecanismo mediante el cual el Gobierno utiliza recursos públicos para colocar temporalmente en colegios privados a estudiantes que no consiguen espacio en planteles estatales. Según su planteamiento, el programa fue concebido en 2022 como una solución transitoria, pero la cantidad de estudiantes sin cupo habría aumentado en los años posteriores.
Los problemas que este gobierno se niega a enfrentar hoy, serán nuestros hijos y nietos quienes lo terminarán pagando mañana. pic.twitter.com/paTLHRD2b2
— Omar Fernández (@OmarLFernandez) August 25, 2026
La posición del senador no cuestiona formalmente el derecho a la educación de los extranjeros. Por el contrario, reconoce que ese derecho está protegido por la Constitución dominicana. Su argumento se dirige hacia otro punto: la necesidad de que la política educativa y la política migratoria sean planificadas de manera conjunta, especialmente cuando el Estado debe garantizar servicios públicos a una población en crecimiento.
La respuesta del Ministerio de Educación
El ministro Luis Miguel De Camps rechazó las afirmaciones de Fernández y aseguró que no existe una falta de cupos para estudiantes dominicanos. Durante un encuentro con el Grupo de Comunicaciones Corripio, sostuvo que los ciudadanos que solicitaron inscripción fueron atendidos y afirmó categóricamente que no faltan cupos para estudiantes dominicanos en República Dominicana.
Pero la respuesta ministerial no se limitó a negar la existencia de un desplazamiento de estudiantes dominicanos. El viceministro de Planificación, Aycax Mercedes Contreras, cuestionó directamente la metodología empleada por Fernández.
El principal señalamiento fue la selección de 2007 como año base. Según el funcionario, los registros administrativos de ese período eran rudimentarios y no permiten establecer comparaciones precisas con las estadísticas actuales. En consecuencia, utilizar aquella referencia podría producir una distorsión considerable de la evolución de la matrícula.
Este punto es fundamental para entender la controversia. Una diferencia estadística no necesariamente significa que una de las partes esté mintiendo; puede significar que está utilizando universos, años base o categorías diferentes. Precisamente eso es lo que sostiene el Ministerio de Educación: que las cifras utilizadas por Fernández no serían comparables en los términos en que fueron presentadas.
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El Ministerio también cuestionó que el análisis combine matrícula pública y privada, y que incluya datos correspondientes al programa Prepara. Desde la perspectiva oficial, se estarían mezclando poblaciones distintas para llegar a conclusiones sobre la capacidad del sistema educativo público.
La contradicción que deja abierta el debate
Omar Fernández respondió a las declaraciones del ministro. El punto central de esta nueva confrontación es que el senador no acepta que la explicación estadística del Ministerio sea suficiente para descartar la preocupación que planteó inicialmente.
Aquí aparece el aspecto más delicado de la controversia: ambas partes parecen estar hablando de cifras distintas, pero utilizando esas cifras para describir una misma realidad.
Por un lado, Fernández presenta una tendencia de largo plazo y utiliza el crecimiento de la matrícula extranjera, particularmente haitiana, para advertir sobre la presión que puede representar la migración sobre los servicios públicos. Por otro, Educación sostiene que ese cálculo parte de registros antiguos deficientes y mezcla categorías que no deben compararse directamente.
Como creo que los debates públicos se enriquecen más con datos que con calificativos, me permito compartir el enlace y los cuadros oficiales que sustentan lo que he expresado:https://t.co/uaTbaB7XsF
— Omar Fernández (@OmarLFernandez) August 26, 2026
Los datos no necesitan levantar la voz para imponerse.
Al final, la… https://t.co/60NJnjf22j pic.twitter.com/2EhkaoCzyK
El problema, por tanto, no debería resolverse simplemente mediante declaraciones políticas. Si el Ministerio de Educación dispone de estadísticas actualizadas y metodológicamente comparables, lo más conveniente sería publicar de manera detallada las series históricas utilizadas para medir la matrícula por nacionalidad, separando claramente los estudiantes inscritos en escuelas públicas de los matriculados en centros privados.
De esa manera, el país podría determinar con precisión cuánto ha aumentado la matrícula haitiana, cuánto ha variado la matrícula dominicana y cuál ha sido realmente el comportamiento de la población estudiantil dentro del sistema público.
