El nuevo liderazgo del Partido Revolucionario Moderno (PRM) coloca la unidad, la democracia interna y la renovación como ejes de su conducción, mientras Luis Abinader marca distancia entre las funciones del partido y las del Gobierno.
Abinader asumió la presidencia del PRM con una definición política central: su responsabilidad como presidente de la República Dominicana está por encima de cualquier interés partidario. Aseguró que mientras ejerza ambos cargos preservará la separación entre Gobierno y partido.
El mandatario sostuvo que el PRM debe respaldar el cumplimiento de los compromisos asumidos con la sociedad, pero recordó que el Estado pertenece a todos los dominicanos.
Como parte de esa estructura, el vicepresidente ejecutivo Deligne Ascensión quedó encargado de conducir el día a día de la organización. Abinader destacó su conocimiento del partido y afirmó que contará con su confianza y respaldo para fortalecerlo, mantener su unidad y avanzar en su renovación.
La sucesión presidencial no será una tarea de Luis Abinader
Uno de los mensajes políticos más relevantes de su discurso fue su advertencia sobre las futuras aspiraciones dentro del PRM. Abinader afirmó que no utilizará la presidencia del partido para escoger a quien lo sucederá ni para construir una candidatura o imponer un heredero político.
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La competencia interna, dijo, deberá desarrollarse con reglas claras y sin ventajas obtenidas mediante posiciones públicas. Serán los perremeístas quienes decidan mediante los mecanismos democráticos de la organización y, posteriormente, corresponderá al pueblo dominicano tomar la decisión final.
El presidente del PRM también defendió la existencia de diferencias entre sus dirigentes. A su juicio, la competencia es necesaria, siempre que las aspiraciones personales no estén por encima de la unidad partidaria.
En ese contexto, identificó como los verdaderos adversarios del proyecto político a la pobreza, la desigualdad, la inseguridad, las amenazas a la democracia, la falta de oportunidades y las condiciones que impidan vivir con dignidad y paz.
Unidad, democracia interna y renovación como prioridades
Abinader definió cuatro compromisos para su gestión al frente del PRM: cuidar la unidad sin imponer uniformidad, fortalecer la democracia interna, renovar y formar permanentemente al partido y mantenerlo abierto a la sociedad.
También planteó ampliar los espacios para jóvenes y mujeres, fortalecer la formación política de la militancia, modernizar las estructuras e incorporar nuevos talentos.
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El mandatario advirtió que una organización política que deja de escuchar a la sociedad comienza a alejarse de ella, mientras que la falta de renovación puede conducir al envejecimiento del partido y el abandono de sus principios puede hacerle perder su razón de ser.
Durante el acto, Juan Garrigó asumió la secretaría general del partido y Gloria Reyes la secretaria nacional de organización. También fueron juramentados como vicepresidentes Milagros Ortiz Bosch, Eddy Olivares, Nelson Arroyo y Salvador Ramos.
Luis Delgado asumió la secretaría nacional electoral, mientras Kelvin Cruz, Lia Díaz, Jean Luis Rodriguez y Rosa Santos fueron juramentados como subsecretarios.
Abinader reconoció además el trabajo realizado durante los últimos ocho años por José Ignacio Paliza y Carolina Mejía, así como el papel de Andrés Bautista y Jesús Chu Vásquez durante la etapa inicial del PRM.
El nuevo presidente del partido cerró su planteamiento con una idea que trasciende la próxima contienda electoral: ejercer el poder respetando sus límites, fortalecer las instituciones y dejar transformaciones que permanezcan más allá de quienes ocupen los cargos.
