Las autoridades migratorias de Estados Unidos deberán informar previamente a determinados migrantes cuando pretendan deportarlos a un tercer país y permitirles plantear posibles riesgos de persecución o tortura. El cambio afecta directamente la política aplicada por el Gobierno de Donald Trump.
Un panel de tres jueces del Tribunal de Apelaciones del Primer Circuito confirmó en gran medida la decisión de un tribunal federal de Massachusetts que había declarado ilegal la política del Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
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La sentencia del 18 de septiembre mantiene la exigencia de una notificación efectiva y una oportunidad significativa para que los migrantes cuestionen el destino cuando aleguen temor de persecución o tortura.
El destino de la deportación deberá ser comunicado
La política del DHS, emitida en 2025, permitía trasladar a personas con órdenes finales de expulsión hacia países que no figuraban en esas órdenes ni habían sido identificados durante los procedimientos migratorios previos.
El Gobierno defendía que las garantías diplomáticas ofrecidas por los países receptores podían permitir esas expulsiones sin procedimientos adicionales. El tribunal rechazó esa interpretación para los casos comprendidos en la demanda colectiva.
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El juez Seth Aframe escribió que el derecho a impugnar un traslado por temor a persecución pierde sentido si la persona desconoce previamente cuál será su destino.
La disputa puede volver a la Corte Suprema
El fallo mantiene abierta la posibilidad de nuevos recursos judiciales. La Corte Suprema ya había intervenido anteriormente en el litigio y permitió temporalmente las expulsiones a terceros países mientras avanzaba el proceso de apelación.
La resolución del Primer Circuito, además, anuló una parte del fallo inferior relacionada con el orden de prioridad para seleccionar el país de expulsión, al considerar que los demandantes no tenían legitimación suficiente para plantear esa cuestión. Sin embargo, mantuvo las exigencias de aviso y oportunidad para presentar objeciones basadas en temor de persecución o tortura.