Donald Trump cerró en Texas una inédita convención republicana con un objetivo electoral concreto: transformar la lealtad personal hacia su figura en votos para conservar el control de la Cámara de Representantes y el Senado en las elecciones legislativas de noviembre.
El presidente estadounidense pidió a sus seguidores levantar la mano derecha y comprometerse a votar por los republicanos el 3 de noviembre, en un acto que dejó en segundo plano la tradicional plataforma partidaria y convirtió el encuentro en una demostración de respaldo a su liderazgo.
La estrategia llega cuando los sondeos apuntan a una posible victoria demócrata en la Cámara Baja y a una disputa extremadamente ajustada por el Senado, según el agregador Decision Desk HQ.
Trump concentra la campaña republicana en Texas
Bautizada por la dirección del partido como "Trumpapalooza", la convención estuvo dedicada a exaltar la gestión presidencial y presentar a Trump como la figura central de una ofensiva contra la denominada "izquierda radical".
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El American Airlines Center de Dallas recibió durante los dos días a Trump, quien pronunció discursos en ambas jornadas, además de miembros de su gabinete, candidatos al Congreso y figuras republicanas de alto perfil.
Entre los asistentes estuvieron el vicepresidente JD Vance, el gobernador de Texas Greg Abbott, el senador Ted Cruz, el fiscal general Todd Blanche y el secretario del Tesoro Scott Bessent.
La presencia de funcionarios que normalmente mantienen distancia de actos partidistas subrayó el carácter electoral del encuentro.
Vance endurece el discurso ante las elecciones
JD Vance utilizó su intervención para reforzar un mensaje nacionalista y nativista basado en la defensa de la clase media, la familia tradicional y lo que definió como el "derecho de nacimiento nacional" de los estadounidenses.
El vicepresidente llamó a los republicanos a utilizar las elecciones de noviembre para impedir que, según su planteamiento, el país quede en manos de "radicales", "burócratas" y "el mejor postor".
También restó importancia a las críticas dentro del propio Partido Republicano por la guerra en Irán y cuestionó a quienes se oponen al conflicto.
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El tema, sin embargo, ocupó poco espacio en una convención centrada principalmente en economía, inmigración y la gestión de Trump, pese a que constituye uno de los asuntos más sensibles para el partido antes de los comicios.
Trump también prometió entregar 5.000 dólares a cada adulto estadounidense si los republicanos mantienen el control del Congreso. Afirmó que el dinero procedería de la recaudación arancelaria, pero no explicó el mecanismo para distribuirlo ni su financiación.
Expertos legales consultados por EFE consideraron la propuesta poco realista, al señalar que un desembolso federal de esa magnitud requeriría, en principio, autorización del Congreso.
Trump y Vance aprovecharon además sus intervenciones para atacar al candidato demócrata al Senado por Texas James Talarico, quien mantiene una disputa electoral con el fiscal general del estado, Ken Paxton.
La reunión republicana fue inusual porque no tuvo como finalidad nominar a un candidato presidencial ni aprobar una plataforma electoral. Su propósito fue más directo: utilizar la popularidad y el liderazgo de Trump para movilizar a sus seguidores y convertir ese respaldo en votos para los candidatos republicanos que competirán el 3 de noviembre.