Melitón Cordero, supervisor de la oficina de la Drug Enforcement Administration (DEA) en la República Dominicana, fue arrestado el pasado 12 de febrero de 2026 en medio de una investigación federal estadounidense. Desde su cargo, coordinaba operaciones, investigaciones sobre narcotráfico e intercambio de inteligencia con autoridades dominicanas.
Cordero tenía bajo su supervisión programas de cooperación bilateral y operaciones de interdicción junto a agencias locales. Su detención forma parte de una pesquisa liderada por el Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU. (DHS) sobre presuntas irregularidades en el programa de visas S-Visa, diseñado para facilitar la entrada a Estados Unidos de informantes confidenciales.
Cierre temporal de la oficina de la DEA
Horas antes del arresto, la embajadora estadounidense en República Dominicana, Leah F. Campos, ordenó el cierre temporal de la oficina de la DEA en Santo Domingo, calificando la situación como una "violación repugnante y vergonzosa de la confianza pública".
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Las autoridades dominicanas aclararon que la medida no está relacionada con funcionarios locales ni con el Gobierno, sino que responde a una investigación interna de EE. UU. La DEA y el DHS no han divulgado detalles sobre cargos formales ni el alcance de las posibles irregularidades.
Cooperación histórica y compromiso dominicano
El programa de visas bajo escrutinio permite que agencias como la DEA y el FBI patrocinen la entrada a EE. UU. de extranjeros que colaboran con investigaciones, algunos con opción a residencia permanente. La República Dominicana, considerada clave en la lucha contra el narcotráfico, ha reiterado su compromiso con la colaboración bilateral pese a los hechos recientes.
El caso de Cordero ha generado atención internacional y plantea cuestionamientos sobre la gestión de programas sensibles en agencias de seguridad, marcando un momento tenso en la cooperación entre Estados Unidos y República Dominicana.
