En Brasil, un caso ocurrido en el interior de Goiás expone la violencia vicaria, un tipo de agresión donde un hombre hiere o mata a personas cercanas a una mujer para causarle daño psicológico.
El miércoles 11 de este mes, Thales Machado, Secretario de Gobierno de Itumbiara (GO), disparó a sus dos hijos en su residencia y luego se suicidó. Uno de los niños, de 12 años, murió antes de ser rescatado, y el menor, de 8 años, falleció horas después en el hospital.
Qué es la violencia vicaria y cómo se manifiesta
Según la Secretaria Nacional de Combate a la Violencia contra la Mujer, Estela Bezerra, la violencia vicaria ocurre cuando el agresor crea dolor o incluso mata a quienes tienen un vínculo afectivo con la víctima, principalmente niños, madres o incluso mascotas, para afectar emocionalmente a la mujer.
"La mayoría de las veces se usan los hijos porque representan el vínculo más fuerte que la madre tiene. Es un castigo directo, como ocurrió en Itumbiara, donde el padre mató a sus hijos para herirla emocionalmente", explicó Estela.
Narrativas que culpabilizan a la víctima
Antes de suicidarse, Machado publicó una carta en redes sociales acusando a su esposa de traición y mencionando una crisis matrimonial. La secretaria señaló que el agresor construye una narrativa para responsabilizar a la mujer por la tragedia, mientras él decide cometer el crimen.
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"Lo más grave es la manipulación: los hijos fueron asesinados, la imagen de la madre expuesta, y se intenta hacerla responsable del crimen que él eligió cometer. No es culpa de la mujer", agregó.
Casos frecuentes pero poco discutidos
Estela afirmó que la violencia vicaria es común en Brasil, aunque rara vez se discute públicamente. Citó otro caso donde un funcionario de la Contraloría General de la Unión atacó a su hijo y a su expareja, siguiendo el mismo patrón: violencia contra los hijos, la madre e incluso animales domésticos.
Violencia y desigualdad de género en Brasil
La especialista destacó que la violencia vicaria refleja la cultura sexista y la asimetría de género en Brasil y el mundo, donde las mujeres enfrentan desigualdad económica y política. La violencia se convierte en un instrumento para mantenerlas en subordinación y limitar su libertad.
