Inundaciones SD: Patrón acumulado de decisiones urbanísticas deficientes

Las inundaciones que afectan de forma recurrente a Santo Domingo no son un fenómeno aislado ni reciente. Detrás de cada evento hay un patrón acumulado de decisiones urbanísticas deficientes, según advierte el arquitecto Omar Rancier, decano de Arquitectura de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU).


El especialista sostiene que, aunque el cambio climático ha intensificado las lluvias, el verdadero origen del problema está en la forma en que la ciudad ha crecido durante décadas, sin planificación efectiva ni control territorial.


Collage de Omar Rancier con fondo geométrico y calle inundada en Santo Domingo


Errores acumulados en el diseño de la ciudad

Rancier señala que la expansión desordenada, la reducción de áreas permeables y la ausencia de sistemas de drenaje adecuados han creado un entorno vulnerable. A esto se suma la falta de coherencia con la geografía natural de la capital, caracterizada por terrazas que descienden hacia el mar Caribe.


El urbanista advierte que muchas infraestructuras viales -como elevados y túneles- han interferido con el flujo natural del agua, agravando los efectos de las lluvias en distintos sectores.


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Otro punto crítico es la permisividad en la construcción. Según explica, aunque existen normas, en la práctica no siempre se cumplen. Esto permite edificaciones que ocupan completamente los terrenos, eliminando la capacidad del suelo para absorber agua.


Falta de continuidad y cultura ciudadana

Durante una entrevista en el programa "55 Minutos con Julissa Céspedes", transmitido por CDN, canal 37, el experto también cuestionó la falta de seguimiento en las políticas urbanas. Asegura que cada cambio de gestión implica reiniciar proyectos, lo que impide consolidar soluciones a largo plazo.


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A este escenario se añade un factor social: la acumulación de desechos sólidos. Rancier subraya que la obstrucción de cañadas y drenajes por basura agrava las inundaciones, convirtiendo un problema técnico en uno también cultural.


El arquitecto considera que aún hay margen para corregir el rumbo, pero advierte que se requiere voluntad política sostenida, cumplimiento de las normativas y mayor conciencia ciudadana para reducir el impacto de estos eventos.

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