La estrategia legal en el caso del colapso del Jet Set suma un nuevo giro: familiares de una de las víctimas solicitan que los hechos sean considerados homicidio voluntario, elevando la gravedad de la acusación contra los propietarios del establecimiento.
La querella fue depositada por los representantes legales de la familia de Johanna Rodríguez, quien falleció junto a su esposo, el empresario Eduardo Grullón, durante el derrumbe ocurrido en abril de 2025.
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Argumentos de la acusación civil
El recurso, interpuesto en nombre de Juan Carlos Rodríguez Martínez, padre de la víctima, sostiene que Antonio y Maribel Espaillat habrían tenido conocimiento previo del deterioro estructural del local.
Según la acción judicial, pese a las advertencias, se realizaron modificaciones en la edificación sin estudios técnicos adecuados ni supervisión especializada, lo que habría contribuido al desplome del techo.
Los abogados también alegan que las condiciones del inmueble eran conocidas por empleados y clientes, pero no se adoptaron medidas correctivas, mientras el establecimiento continuaba realizando eventos masivos.
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Diferencias con la postura del Ministerio Público
La solicitud de la familia contrasta con la calificación actual del Ministerio Público, que mantiene el caso como homicidio involuntario dentro de la etapa preliminar del proceso.
En el expediente participan múltiples querellantes, algunos con planteamientos similares, mientras otros han optado por retirarse o adherirse a la acusación oficial.
La tragedia, ocurrida la madrugada del 8 de abril de 2025, dejó 236 fallecidos y más de 100 heridos, marcando uno de los episodios más graves en la historia reciente del país.
