El costo de los alimentos vuelve al centro del debate en República Dominicana tras las declaraciones del ministro de Industria y Comercio, Eduardo Sanz Lovatón, quien aseguró que las medidas del Gobierno han evitado alzas en la canasta básica en medio del impacto internacional por la guerra.
Sin embargo, en distintos puntos de la capital, la percepción ciudadana apunta en otra dirección. Compradores habituales sostienen que el gasto en productos esenciales sigue subiendo, lo que ha obligado a recortar compras o priorizar artículos básicos.
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Consumidores reportan presión en sus bolsillos
En mercados como Los Ríos y Cristo Rey, residentes describen un escenario de ajustes constantes. Algunos aseguran que deben reorganizar sus ingresos para cubrir lo indispensable, mientras otros reconocen ligeras bajas puntuales en productos específicos como el plátano.
La sensación general, no obstante, es de encarecimiento progresivo. Para muchas familias, el margen entre ingresos y gastos se ha estrechado en las últimas semanas.
Comerciantes sienten caída en ventas
Del lado de los vendedores, el impacto también es evidente. Comerciantes consultados explican que el aumento en precios ha reducido la afluencia de clientes y ralentizado la salida de mercancías.
Esta menor rotación afecta directamente sus ingresos diarios, generando preocupación sobre la sostenibilidad de sus negocios si la tendencia se mantiene.
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Oposición y empresarios cuestionan cifras oficiales
Las críticas no se limitan a los mercados. Dirigentes de los partidos Fuerza del Pueblo y de la Liberación Dominicana rechazan la afirmación oficial y advierten que los precios sí han subido, con riesgo de agravarse por el contexto internacional.
En paralelo, representantes del sector empresarial han expresado inquietud por el comportamiento de los costos y su efecto sobre el consumo de los hogares.
A pesar de estos cuestionamientos, el Gobierno mantiene su postura y defiende que las políticas aplicadas han contenido aumentos significativos. Mientras tanto, consumidores y comerciantes coinciden en una demanda: reforzar las acciones para estabilizar los precios de los alimentos.
