El proceso judicial por el colapso de la discoteca Jet Set sumó un elemento clave este lunes, cuando el testigo Gregory Adames aseguró ante el tribunal que los problemas estructurales del local fueron reportados durante años sin que se tomaran medidas.
Durante su declaración en la audiencia preliminar, Adames sostuvo que, a lo largo de ocho años de trabajo en el establecimiento, notificó filtraciones, caída de plafones y desprendimientos de concreto, enviando incluso fotos y videos directamente a los propietarios.
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Señalamientos directos a los propietarios
El testigo afirmó que las advertencias fueron dirigidas a Antonio Espaillat y Maribel Espaillat, a quienes atribuyó la decisión de no ejecutar reparaciones estructurales. Según su relato, los daños no respondían solo a humedad, sino a fallas más graves que ponían en riesgo la seguridad de clientes y empleados.
También indicó que técnicos habían advertido que el local no estaba apto para operar, pero que se optó por soluciones temporales, como instalaciones eléctricas provisionales y el uso de plantas externas para mantener el negocio en funcionamiento.
Relato previo al colapso y condiciones críticas
Adames explicó que desde 2023 persistían conexiones eléctricas improvisadas y que no se contrataron reparaciones por razones económicas. Añadió que, días antes del colapso, continuaban cayendo fragmentos del techo, situación que él mismo intentó mitigar retirando escombros.
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En su testimonio, describió que incluso el mismo día del incidente reiteró advertencias sobre el estado del plafón y sugirió suspender actividades, propuesta que -según dijo- fue rechazada.
El testigo también narró escenas posteriores al desplome, con personas atrapadas entre los restos del techo, y afirmó que su declaración busca esclarecer los hechos.
