La Asociación de Industrias de la República Dominicana considera que la paralización del proyecto minero Romero, en San Juan, no debería ser definitiva. Su presidente, Pedro Virgilio Brache, afirmó este jueves que la suspensión responde a un proceso de diálogo y expresó confianza en que las operaciones puedan retomarse más adelante.
El dirigente empresarial sostuvo que la explotación minera tiene un peso importante en la economía dominicana, especialmente por el aporte de recursos como el oro a las finanzas públicas. Según explicó, este tipo de actividad ha servido de apoyo al país en períodos de presión económica y dificultades fiscales.
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Minería responsable y debate abierto
Brache insistió en que la AIRD mantiene una posición favorable a una minería regulada y compatible con la protección ambiental. Aseguró que el gremio empresarial ha respaldado históricamente proyectos que cumplan estándares de sostenibilidad y controles ambientales.
En sus declaraciones, planteó que la pausa aplicada al proyecto en San Juan debe verse como una etapa de conversaciones y evaluación, no como un cierre definitivo de la iniciativa minera.
El proyecto Romero, impulsado por la empresa Gold Quest, quedó detenido por disposición del presidente Luis Abinader cuando aún atravesaba la fase de exploración. La decisión llegó después de varias protestas organizadas en San Juan de la Maguana contra el desarrollo minero en la provincia.
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El oro y su impacto económico
Para el presidente de la AIRD, la minería metálica sigue siendo un sector estratégico por la capacidad de generar ingresos y fortalecer la estabilidad financiera nacional. En ese contexto, defendió que el país mantenga abierta la discusión sobre proyectos extractivos con impacto económico.
El debate sobre Romero continúa dividiendo posiciones entre sectores empresariales, organizaciones ambientales y comunidades locales, mientras persiste la incertidumbre sobre el futuro de la exploración minera en San Juan.
